Por fin aprobé el examen de manejo después de 3 intentos! Ahora soy la duea de la carretera, aunque aún me tiemblan las manos al ver un semáforo en rojo
La farola parpadea, la café caliente humea en la barra, y el cliente solitario mira el atardecer que no llega. Aquí, cada noche es un cuento que solo nosotros sabemos.