Pero ese archivo nunca llega del todo, porque su función no es cerrar el misterio, sino mantenerlo vivo. Por eso Spielberg no llega después del fenómeno: llega dentro de él. Su película no solo aprovecha el tema OVNI; nos enseña a consumir la revelación como experiencia emocional
Cuando decimos “ovni” o “extraterrestre”, aparentemente estamos hablando de algo externo: una nave, una inteligencia no humana, una verdad escondida por el gobierno. Pero desde una lectura postestructuralista, el fenómeno revela mucho más sobre nosotros que sobre “ellos”.
No confiamos del todo en los testimonios, porque pueden viralizarse sin prueba. Entonces aparece una fantasía compensatoria: debe existir un archivo definitivo, una prueba final, un documento absoluto que cierre la discusión.