El nuevo gobierno no recibe un país en ruinas. Recibe una Colombia con inflación controlada, desempleo de un dígito, estabilidad cambiaria y el nivel de pobreza más bajo registrado en nuestra historia.
Por eso, su desafío no será rescatar al país. Será superarlo.
Ahora terminan los discursos y comienzan los resultados.
Nosotros seguiremos aquí, defendiendo la democracia, la Constitución y los derechos de millones de colombianos. Haremos oposición cuando sea necesario, pero también esperamos que este gobierno gobierne bien, porque cuando un gobierno fracasa, quien pierde es Colombia.
Las campañas ya pasaron. Llegó la hora de demostrar si realmente pueden hacerlo mejor.🤝🏻🇨🇴
El presidente Gustavo Petro, le entrega a Abelardo de la Espriella un país con una vara extremadamente alta, y difícil de superar.
Hasta la fecha de hoy Colombia mantiene indicadores como inflación controlada, desempleo de un dígito, reducción de la pobreza, estabilidad cambiaria y crecimiento económico, el desafío de su gobierno no será rescatar al país, sino demostrar que puede superar los resultados del gobierno de Gustavo Petro.
Su principal problema será que gran parte de su discurso de campaña estuvo construido sobre promesas que requieren reformas legales e incluso constitucionales de enorme complejidad. Con un Congreso fragmentado, una oposición fuerte y unas cortes con agenda propia, muchas de esas propuestas se quedarán en meros anuncios.
Además, llega al poder después de una elección extraordinariamente cerrada, en un país profundamente dividido. Gobernar con la mitad de la población en desacuerdo con su proyecto político limitará su margen de maniobra y hará que cualquier reforma que intente encuentre resistencia social y política.
Su alineamiento con Washington y los compromisos asumidos con la administración Trump causarán repulsión en gran parte de la población, por no decir en la mayoría.
Mi pronóstico es que será un gobierno de alta confrontación política, con una narrativa permanente de orden y autoridad, ningún avance en materia de seguridad, por el contrario, crecera la conflictividad, y el desastre institucional. Lo que traerá enormes dificultades para materializar las transformaciones estructurales que prometió. Muchas de sus propuestas chocarán con los límites institucionales, presupuestales y constitucionales del Estado colombiano.
Si su cacareado “país milagro” recibe una Colombia con indicadores macroeconómicos favorables, la pregunta no será si De la Espriella puede prometer más, sino si realmente puede gobernar mejor. Y superar una economía estable, reducir aún más la pobreza, mejorar el empleo y mantener la gobernabilidad en un país polarizado es mucho más difícil que ganar una elección. El balance final es que sus promesas terminarán estrellándose contra la realidad del país.
No es casualidad que Iván Cepeda haya ganado entre los colombianos residentes en Europa, incluyendo varios países escandinavos donde predominan modelos socialdemócratas. Quienes viven allí conocen de primera mano los beneficios de Estados que garantizan derechos, reducen desigualdades y ofrecen mayores niveles de bienestar social.
Paradójicamente, muchas de las políticas que en esos países son parte del consenso democrático, en Colombia suelen ser descalificadas como “socialismo” o “comunismo”. La experiencia de quienes viven en Europa demuestra que fortalecer lo público y ampliar derechos no es una amenaza, sino una herramienta para construir sociedades más prósperas y equitativas.
Pope Leo XIV is being attacked for wanting everyone to have access to food and healthcare.
He is being called a Radical, an Extremist and even a Communist.
That sums up this stage of Capitalism, whereby you are labelled a radical if you think people deserve food & healthcare.
“No voy a sentir compasión y a pedir misericordia por una sociedad racista que aplasta a las personas y luego les culpa por no poder soportar el peso.”
Malcolm X, sobre como el sistema oprime a los individuos y utiliza la narrativa del "esfuerzo individual" para culpabilizar a las propias víctimas.
1. Cuando los salarios no alcanzan, la vivienda es un lujo y los servicios públicos se desangran, siempre aparece alguien señalando al último de la fila.
No es torpeza. Es estrategia.
David Graeber opposed Keir Starmer back in 2020, warning he'll lead to the rise of the Far-Right and the rise of hate/racism.
And look where we are now. Labour having abandoned its principles to become just another Neo-liberal party has been a total disaster.