A veces necesitamos que alguien
simplemente esté ahí
no para arreglar nada
ni hacer nada en particular
sino solo para dejarnos sentir que estamos apoyados y queridos.
En 1920, Malvín ya era un balneario y comenzaron a aparecer los primeros chalets y algunos hoteles sobre la rambla, construida en la misma época.
Muchas familias llegaban a la playa a pie o en charrets alquilados desde la parada del tranvía Nº 24 que estaba a varios kilómetros.