Pdte @joseantoniokast
📌 Levante el secreto bancario será mejor
📌 Deje de descartarse conmigo y haga su pega.
📌 La pega q prometió en campaña: seguridad y control migratorio.
O quedó muy cansado después bajarle los impuestos a los más ricos?
Reforma de seguridad: "Jeannette Jara jamás habría presentado algo como esto" | 24horas: https://t.co/k14N7sM0ZA
Cadem de hoy:
El 90 % de los chilenos ha escuchado hablar y el 83% está de acuerdo con flexibilizar el secreto bancario sin que sea necesario la autorización judicial.
La gente no es lesa.
Ojalá los senadores se den cuenta q le están haciendo un gran favor al Tren de Aragua.
31 Minutos hizo historia al reunir a más de 230,000 personas en el Zócalo de la Ciudad de México para celebrar el Día del Niño, convirtiendo la plaza principal en uno de los escenarios más masivos de su historia.
#ImagenPaís 🇨🇱
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“Todas las acusaciones de cohecho en Chile podrían no ser acreditadas” si se usa el argumento del tribunal sobre Longueira en caso SQM.
Es “delirante” dice el exfiscal Carlos Gajardo.
Programa completo acá 👇
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LO QUE IMPORTA
SQM: Toda la verdad
Lo que muestra esta encuesta no es sólo una foto de opinión pública: es la prueba de que en Chile la derecha ganó la batalla cultural sobre el rol del Estado. Y la ganó al instalar, como sentido común, que el problema no es la desigualdad o la precariedad, sino “el tamaño del Estado”.
La paradoja es brutal: en Chile hay 10 millones de trabajadores aproximadamente. De ellos, cinco millones ganan $611.000 o menos, y 7.3 millones de trabajadores, gana 1 millón de pesos o menos (ESI 2025).
Esta inmemsa mayoría depende de servicios públicos de calidad para educación, salud, seguridad, transporte o pensiones. Sin embargo, la mayoría apoya recortar el Estado y reducir impuestos, aunque eso implique debilitar justamente esos servicios.
Esto funciona como un caballo de Troya. La propuesta se presenta como algo inocuo y técnico, fusionar ministerios, eliminar programas “ineficientes”, pero en la práctica, la tijera nunca distingue entre grasa y músculo. Lo que se termina recortando no es sólo burocracia innecesaria, sino también la capacidad del Estado de garantizar derechos y proteger a las mayorías.
No se trata de negar que hay ineficiencia o despilfarro, sino de entender que “achicar el Estado” no es sinónimo de “mejorarlo”, y que, cuando el Estado se retira, el vacío lo llenan los privados… y lo llenan cobrando. Cobrando al 73% de trabajadores que ganan menos de 1 millón de pesos mensuales. Al final, el costo que se ahorran en impuestos, se multiplica en cuentas de salud, educación o seguridad.
La derecha ha sido consistente en repetir este marco por décadas, y el progresismo no ha logrado instalar un relato igual de potente que asocie Estado con garantía, eficiencia y protección.
El resultado es que millones de personas votan contra su propio interés material, porque el sentido común que hoy circula ya no lo definen los datos, sino la narrativa.