HACERSE MAYOR
Ayer fue mi cumpleaños.
Hacerse mayor es una cosa muy rara…
Porque tú por dentro sigues teniendo 25 años…
Pero tu cuerpo ya tiene una hipoteca y tres achaques.
Antes salías de fiesta el viernes, el sábado, el domingo…
y el lunes ibas a trabajar como si nada.
Ahora sales un viernes…
y el lunes todavía estás actualizando el hígado.
Tu cuerpo ya no resaca…
tu cuerpo entra en mantenimiento.
Antes te caías y decías:
“Bah, no pasa nada.”
Ahora te tropiezas un poco y te quedas parado pensando:
“Bueno… esto mañana me va a doler.”
Porque cuando eres joven el dolor es instantáneo.
Cuando eres mayor el dolor funciona como Correos:
llega… pero tarda dos días.
Luego están los ruidos del cuerpo.
Antes el único ruido era el del móvil vibrando.
Ahora te sientas…
CRACK.
Te levantas…
CRACK.
Giras el cuello…
CRRRRACK.
Un día vas a aplaudir
y se te desmonta el esqueleto como un LEGO.
Pero lo peor es cuando los jóvenes te llaman “señor”.
Un chaval de 20 años te dice:
“Perdone, señor…”
Y tú miras para atrás.
Porque tú piensas:
“El señor estará detrás…”
Pero no.
EL SEÑOR ERES TÚ.
Ese momento es como cuando el móvil te avisa:
“Batería al 20%.”
Sabes que todavía queda…
pero la cosa pinta mal.
Y empiezas a hacer cosas rarísimas.
Te emocionas viendo ofertas del supermercado.
Antes querías ligar.
Ahora dices:
“Mira cariño… ¡EL ACEITE A 3 EUROS!”
Eso ya no es una oferta.
Eso es erotismo adulto.
Y luego están las conversaciones con los amigos.
Antes eran:
“¿Dónde salimos?”
Ahora son:
“¿Dónde aparcamos?”
Uno dice:
“Yo no bebo que mañana tengo fisio.”
Otro dice:
“Yo no bebo que estoy con antibióticos.”
Y el tercero dice:
“Yo sí bebo… porque ya no me queda nada sano.”
Pero lo peor de hacerse mayor es darte cuenta de algo terrible…
Que tus padres tenían razón.
Cuando decían:
“Duerme bien.”
“Come bien.”
“No hagas tonterías.”
Y tú pensabas:
“Qué pesado…”
Ahora lo entiendes.
Porque dormir 8 horas ya no es un lujo.
Dormir 8 horas es una fantasía erótica.
Pero hay algo bueno en hacerse mayor.
Que ya te da igual todo.
Antes querías caerle bien a todo el mundo.
Ahora piensas:
“Si no te gusto… hay cola.”
Porque hacerse mayor es darte cuenta de algo importante:
La vida es corta…
El tiempo vuela…
Y si te vas a hacer viejo…
al menos hazlo con una cerveza en la mano.
Coquetear es infidelidad, ocultar mensajes es infidelidad y mentir "'para no causar problemas" también lo es. No te confundas: la traición no requiere contacto físico para ser traición y destruir la confianza. La verdadera infidelidad no empieza en la cama de un hotel, empieza desde el segundo en que borras un chat o escondes una intención, porque sabes que le estás faltando al respeto a tu pareja. La lealtad no tiene puntos medios: desde que se rompe la honestidad,se acaba todo y donde no hay verdad, no puede haber amor, asi de simple.
Dijo una vez Helen Mirren: “A mis años, no quiero volver atrás. Cada arruga, cada cicatriz, cada cana, es una historia que he vivido y que no cambiaría por nada. Este cuerpo ha sentido amor, ha superado dolores, ha reído y ha llorado. Estas manos han sostenido a quienes amo y han soltado a quienes debían irse. No tengo tiempo para celos, para dudas, para mendigar cariño. Quien quiere estar, se queda. Quien se va, que le vaya bien. Me visto como quiero, me peino si me da la gana, y camino con la certeza de que no tengo que demostrarle nada a nadie. A mis años, me celebro, me abrazo, me elijo. Sé quién soy y lo que valgo. Y eso, en este mundo, es la mayor libertad.”
"No te lamentes por envejecer. Es un privilegio negado a muchos. No es la edad lo que te envejece, sino la actitud con la que enfrentas los años.
Envejecer es como escalar una gran montaña. Mientras se sube, la fuerza disminuye, pero la mirada es más libre, y la vista más amplia y serena.
Los años, las arrugas, el pelo cano...no son una condena. Son un regalo, un milagro, experiencias, sabiduría...Son las huellas de tu vida.
Cuando los años te impidan correr, trota. Cuando no puedas trotar, camina. Cuando te cueste caminar, usa un bastón...pero nunca te detengas."
No estás en crisis, es la edad.
A partir de los 50, el cerebro comienza a escribir un nuevo capítulo. Ya no se trata de acumular más logros o bienes, sino de comprender lo vivido y darle sentido.
En esta etapa surgen nuevas preguntas que guían la vida:
¿Qué quiero dejar como legado?
¿Qué quiero vivir ahora?
No es una crisis, es evolución.
Este contenido se basa en estudios científicos y fuentes académicas verificadas. Se presenta con fines divulgativos y educativos y no como diagnóstico médico.
Vía Universo sorprendente
@PadronJaramillo@CinetecaMexico Lo más preocupante son las enfermedades mentales que vemos con más frecuencia, además de la falta de control de impulsos.
Case report highlights a temporal relationship between the use of a glucagon-like peptide-1 receptor (GLP-1) agonist and the occurrence of central retinal artery occlusion. https://t.co/HlYSFjdrF9
Ahora que soy padre y entiendo lo difícil que son los hijos algo que nunca les voy a perdonar a mis padres es el trato perversamente desigual entre hermanos.