p-pero… gracias a usted, a sus libros, muchas personas pueden explorar otras vidas, de alguna manera… como si fueran sueños.
Sonó menos tonto en su cabeza, tanto que se le sombrearon las mejillas en un leve sonrojo.
Sin saberlo, entró en un bucle de pensamientos negativos sobre sí misma; uno que, magistralmente, Sylas detuvo con una simple frase. Quizá fue la forma de expresarlo pero la hizo sonreír de nuevo.
— Lo era… —Murmuró, apoyando ahora la mejilla sobre las rodillas
𝑺uspiro de gusto salía de sus labios; en esencia tenían eso en común y el tener ese tema de conversación hacía sentir al escritor algo nuevo; confianza.
𝑨𝒍𝒈𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒑𝒐𝒄𝒂𝒔 𝒗𝒆𝒄𝒆𝒔 𝒍𝒐𝒔 𝒉𝒖𝒎𝒂𝒏𝒐𝒔 𝒔𝒐𝒏 𝒅𝒊𝒄𝒉𝒐𝒔𝒐𝒔 𝒅𝒆 𝒔𝒆𝒏𝒕𝒊𝒓.
para mirarle.— No era mucho de leer cuando estábamos juntos.
Esa puerta abrió un poco, a penas un resquicio. Un debate interno sobre si tan solo escuchar su desahogo o decirle lo que pensaba.
— Yo… no creo que sea así. —Un carrillo se mordió.— No le conozco mucho
lugares. La tarjeta de acceso sacó, avanzando hasta el acceso hasta que se percató de que ya se debían separar.
— Gracias por la ayuda, Aiden. —Giró, una sonrisa leve en los labios.— Cuídate de camino a casa y… —Dudó medio segundo antes de seguir.— hablamos para ese tour.
Nebula recuperó sus caricias con esa llamada de atención aunque su mirada continuaba posada sobre el azabache.
— Suena raro, ¿verdad? —Trató de quitarle peso, con esa sonrisa nerviosa.— Y no sé explicarme además… Quizás más adelante podamos hacerlo.
Aún era pronto para
La amabilidad de Aiden proviene en sí por sus traumas de abandono; desea ser necesario y, hasta un cierto punto, llega a ser tóxico para cualquier relación que pueda entablar.
Nebula, al no comprender porqué las caricias se detuvieron, rascaba su cabeza contra la
genuina, no tenía demasiada conciencia sobre el dinero.— Solo quería que fuera un sitio que pareciera seguro… —Frunció el ceño, pidiendo disculpas con la mirada.— Perdón si sonó feo.
Al fin de cuentas, la visión desde el extranjero siempre es mala y exagerada sobre ciertos
segundo hacia él.— ¿Podemos pintarnos las uñas también? ¿Y pedir también nubecitas de chuche?
Ella nunca exigía, siempre preguntaba casi pidiendo permiso.
— ¿Rappi…? —Testa ladeó.
A pesar de que llegaban un tiempo viviendo en ese país no terminaba de hacerse con algunas cosas, culpa quizá de Aiden que se encargaba casi siempre por ella.
Se asomó un poco para mirar la pantalla.
— ¿Quieres hacer skincare? —Desvió la mirada un
Sonrisita victoriosa relucía en el semblante de Aiden quien mecía la cabeza feliz.
— Ay Sydjie; existe Rappi duh ~
Volvía a reír tomando su celular e ir pidiendo cositas; papas de paquete, dulces ácidos e incluso un poco de cacao que se le ha acabado desde que le prepara
a un lugar tan bonito. Gracias… por compartirlo conmigo. —Un denso silencio sobrevino a la última cuestión.— … es ridículo, ¿verdad? Tan mayor y con la cabeza en las nubes, debería madurar un poco.
Rió nerviosa, repitiendo esas palabras que le dijeron una vez.
Fue la primera vez en mucho tiempo que pudo compartir con alguien sus gustos sin sentirse menospreciada; ya no solo el gusto por los libros, también las estrellas y la mitología. Un suave sonido de garganta para coincidir con él sobre Eurídice.
— Por no confiar la perdió para
𝑨sentía a la primera pregunta y, en contraste con Sydjie, sus pies estaban colgando del precipicio; poco terror había en él y esa adrenalina y confianza que le otorga a su compañía es de lo poco que puede sentir.
siempre… —La mirada desvió, bajándola al suelo perdiendo un poco de viveza.— Por muy hermosas que fueran sus canciones, ya no tendría con quien compartirlas.
El abrazo a sus piernas se hizo un poco más firme, apoyando la barbilla sobre las rodillas.
— Fue usted el que me trajo
deshoras.
Hizo una leve mueca ante esa ultima pregunta, incluso las caricias a Nebula se detuvieron.
— Es como… hm… corregir el insomnio o tratar algunos problemas a través de los sueños. —Ya era complicado de explicar, más sin parecer una desquiciada.
Deslizó los dedos por la curva del hocico de la perrita, dandole un toque en la nariz antes de rascarle el pecho. La imitación, un poco mala, la hizo esbozar una sonrisa; esas que contienen una risa.
— Gracias, Aiden. Eres muy amable. —Y ella una suertuda por toparse con
Se le quedó las palabras de “Terapia de sueño” le parece extraño tal cosa, pero de alguna forma destaca en curiosidad.
— Pfff obvio que sí, además le caíste bien a nebula.
Incluso la cachorra estaba levantando la cabecita. Aiden finge una voz un poco tonta.
alguien así.
No dudó en acercar su móvil, obteniendo de inmediato la información del azabache. Ella no usaba las redes sociales, tan solo tenía insta y estaba completamente abandonado desde que «él» se fue.
— Suelo ir a dormir pronto… —Negó despacio.— No te molestaré a