Las universidades tienen dos clientes: el alumno que ingresa y la sociedad que lo recibe.
Y también tiene dos productos: la formación que ofrece y el profesional que entrega al país.
Las organizaciones no solo venden un bien o servicio, también cumplen un rol en la sociedad.
Ningún indeciso te va a creer que salvas la democracia entregándole todos los poderes a Keiko, ni que Sánchez traerá estabilidad con un plan de gobierno nuevo.
Busquen mejores argumentos.
En Colombia, donde se lleva a cabo las elecciones hoy, los 3 candidatos más con mayor intención de voto suman 80%. En el Perú, el 12 de abril, los 3 candidatos más votados no superaron el 33% de votos emitidos. En eso consiste la crisis de representación.
En el Perú no hay fuertes afiliaciones partidarias entre los electores. Cuando un ex-candidato te dice por quien votará, solo te está diciendo a quién apoyará (inicialmente) desde el congreso, no a quién se sumarán sus votos.
Si es oposición en cualquier escenario, te dirá que no votará x ninguno. No es tibieza, es su rol.
Y si no tiene bancada, es solo una opinión.
#Política Criticar a la izquierda no te convierte en fujimorista y criticar al fujimorismo no te convierte en izquierdista.
Los extremos pretenden que el mundo sea dicotómico.
No creo que esta elección se pueda leer como un “mal menor” simple. El dilema real es entre dos tipos de riesgo.
Con Keiko, el riesgo es evidente: copamiento institucional, uso del poder para asegurar impunidad, captura de organismos de control y una relación muy peligrosa entre ejecutivo, congreso y sistema de justicia.
Pero también es un riesgo visible. Una presidencia de Keiko activaría alarmas inmediatas en la sociedad civil, oposición, ciudadanía movilizada y hasta prensa. Habría costo político por cada intento de abuso. Gobernar la obligaría a hacerse responsable de resultados, crisis y excesos; y ya no podría esconderse detrás del rol de oposición.
Con Sánchez, el riesgo es distinto pero no menos importante. Y no es el comunismo ni la constituyente, sino cinco años más de bloqueo, obstrucción, vacancia o negociación opaca con el congreso, además de continuar con este estancamiento de las políticas públicas. Es un deterioro más difuso, menos atribuible, donde nadie gobierna realmente y nadie paga del todo el costo.
Y el perú ya lleva casi una década atrapado en esa lógica: gobiernos débiles, congresos obstruccionistas, crisis permanentes, reformas postergadas y políticas públicas sin continuidad. Darle cinco años más a ese ciclo sería normalizar décadas sin proyecto país, sin grandes políticas de desarrollo y sin resolver problemas de fondo. Es el riesgo de tener un estado que no gobierna, sino que administra crisis, crea nuevos problemas y luego intenta vendernos la solución en la siguiente elección con los mismos candidatos.
Nada de esto elimina el riesgo enorme de una presidencia de Keiko. Al contrario: lo reconoce. Pero planteo otra pregunta: qué daño es más contenible? el de un poder peligrosamente concentrado, visible y vigilado? o el de una parálisis prolongada, donde el estado se sigue degradando sin un responsable claro?
No tengo la respuesta. Solo creo que el dilema no es entre el mal mayor y menor (ni mucho menos el bien y mal) sino entre riesgos distintos.
Carranza ya los desvistió con los datos falsos.
Guerra García y Francke no son serios: usan las cifras del rebote estadístico del 2021 respecto del 2020 como si fueran un gran éxito.
Elecciones presidenciales en Sudamérica
Suma de los dos candidatos más votados en primera vuelta:
89% Paraguay (2018)
88% Argentina (2019)
84% Bolivia (2020)
75% Brasil (2018)
67% Uruguay (2019)
64% Colombia (2018)
59% Chile (2017)
52% Ecuador (2021)
32% Perú (2021) 😱
Lo de MINEDU no tiene nombre. Derogar la ESI en un país con más de 50 denuncias de violación DIARIAS y donde el embarazo adolescente no disminuye, es una condena institucional a las infancias.
No solo es inmoral, sino ineficiente. Como economista y feminista, abro🧵
🚨 ⚠️ Rafael López Aliaga confirma que no asumirá como senador: su reemplazo sería Absalón Vásquez, exministro de Fujimori
El líder de Renovación Popular aseguró que no jurará como senador en el próximo Congreso pese a haber sido elegido en las Elecciones 2026. Su accesitario sería Absalón Vásquez, exministro del régimen de Alberto Fujimori condenado por corrupción y con una millonaria deuda de reparación civil pendiente con el Estado.
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