@niklaus2009 Doc a diario veo sus tweets y la mayoría de veces están medio ácidos o negros pero la neta con las cosas como están simplemente no se puede evitar pensar que todo vale verga
@GETJllNXED@banzyoptics Because this is not Dragon Ball. They humanized her pain and the sociopolitic dynamics between wealth and poverty, Zaun and Piltover. In the end they delivered a more polished and mature story
@CarpioOrantes23 Entiendo que la imagen de la derecha son los laboratorios del paciente, le han hecho algún perfil analítico como tal al Ismerely? Han dado aviso a Cofepris o ellos se han pronunciado? Pregunto con toda sinceridad sin nada más. Hace unos meses me llegó un geriátrico consumiendo 4
Otra vez el gobierno vuelve a demostrar que no solo es ineficiente, sino peligrosamente incompetente. La Secretaría Anticorrupción acaba de anular por completo la compra consolidada de medicamentos e insumos para 2025 y 2026 porque encontraron irregularidades graves, sobreprecios escandalosos y toda clase de inconsistencias. Y no hablamos de una licitación menor, sino de una que representaba casi 5 mil millones de piezas de medicamentos. Sí, 5 mil millones. ¿Y quién estaba a cargo? Birmex. Esa empresa que el gobierno se empeñó en convertir en símbolo de soberanía sanitaria y terminó siendo ejemplo de corrupción y desabasto. Porque claro, poner a un general al frente de una empresa farmacéutica debe ser una gran idea si lo que se busca es control, no eficiencia. El general Jens Pedro Lohmann Iturburu, con toda su trayectoria militar, pero sin experiencia en salud pública, ahora es el rostro de este nuevo fracaso monumental.
Y aquí es donde vale la pena hacer memoria: ¿cuándo ha funcionado bien una empresa del Estado en México? Ya se nos olvidó Mexicana de Aviación, quebrada y ahora resucitada como una aerolínea militar que no despega ni vende. ¿Pemex? La empresa estatal más endeudada del planeta. ¿CFE? Torpedeando el desarrollo de energías limpias mientras presume tarifas que ni siquiera se reflejan en los recibos de los hogares. Y ahora Birmex, que no puede ni licitar medicamentos sin que haya indicios de corrupción. Las empresas estatales no son garantía de eficiencia ni de ética: al contrario, son tierra fértil para la opacidad, la ineptitud y los intereses políticos disfrazados de servicio público.
El resultado es siempre el mismo: mientras ellos juegan a administrar, los pacientes pierden. Pierden los niños con cáncer que no tienen quimio. Pierden las personas con VIH que siguen sin tratamiento. Pierden los hospitales sin jeringas, sin guantes, sin medicamentos básicos. Y lo más triste es que esto no es nuevo. Ya antes han anulado compras por las mismas razones y lo que siguió fueron adjudicaciones directas de “emergencia” que terminaron comprando mal, caro y tarde. Porque esa es la estrategia: provocar un desastre y luego justificar la discrecionalidad con la excusa de la urgencia.
Y mientras tanto, nos siguen diciendo que el sistema de salud está mejor que nunca. Que ya no hay corrupción. Que no son iguales. No, no lo son. Son peores. Porque roban igual, pero con el cinismo de decir que lo hacen en nombre del pueblo. Porque destruyen lo que funcionaba sin haber construido nada nuevo. Porque se burlan de los enfermos cada vez que usan la palabra “transformación” cuando lo único que han transformado es el acceso a la salud en un privilegio para unos pocos.
Ya basta. Basta de improvisar con la vida de la gente. Basta de hacer de la salud un experimento ideológico. Basta de empresas públicas manejadas como cuarteles. La salud no se defiende con discursos. Se defiende con resultados, con transparencia, con personal capacitado y con decisiones técnicas, no militares.
Esto ya no es un error. Es una estrategia. Y es CRIMINAL.