La chica que se pierde en los libros y en los sueños, la que siempre lleva un cuaderno en la mochila, con más tachones que letras. Sus textos hablan de amores que nunca vive y despedidas que duelen aunque no sean reales. Dice que escribe para no olvidar lo que siente, o tal vez, para recordarse a sí misma que sigue sintiendo.
Los atardeceres. Las gafas de sol. Los helados de tres bolas. La fruta fresca. Las duchas frías. Acostarse y levantarse tarde. Los conciertos y festivales. Las noches de cervezas. Una serie con las ventanas abiertas. Los atardeceres. La risa de los niños. Caminar descalzos por la arena. Tu piel volviéndose morena. O que solo pase de blanca a roja. Hacer el amor sin sábanas. Que salga sola la risa.
Se va acercando el verano.
No pido mucho.
Diría que prácticamente nada.
Pero todo lo que necesito tiene que ser de verdad.
Real.
Con la risa. Sin la mentira.
Por eso es más difícil.
Y así con todo.