The man who made it back from Nowhereland never found his way home again. His steps left no trace. His voice would shiver with shame. His eyes flitted with the fear to be afraid. His head was unable to forvige or forget – Not a man. Not an offence. Just his own implacable self.
#PaulAuster Thank you for the words that you gave me. For all those wonderful pages. For every time one of your stories saved me. I’m sure now you will live in your moon palace forever. Invisible but always present. 4, 3, 2, 1… The master has moved to the sunset park of heaven.
All the girls loved me. I was a poet, a fireball and a joker. An intellectual love roamer with every lass in my pocket. My eyes were kind of blue, and my IQ was one hundred and sixty-two. Sometimes too good to be true. Yeah, all the girls loved me… But I was second best to you.
Te miro y apenas reconozco tu rostro perdido. Me da miedo mirarte a los ojos, pero me ha podido el cariño. Te veo escondido como aquel chico asustadizo. Pero el reflejo ya no es el mismo; este es más viejo y descolorido… He venido a por mi niño para que rompa ese espejo maldito.
Ya no sé de qué color me he vuelto. Un hombre gris incierto. Soy blanco de cada agujero negro. Colorado cuando juego con fuego. Ciento amarillo si me callo lo que siento. De azul perdido al río mar adentro. Más que rosa soy un capullo abierto. Perdone usted si el malva no lo veo.
Muero por vivir de nuevo. Vive Dios que diré adiós al yo que se hizo viejo. Desespero por huir pero por dentro espero. Espero que mi ego se haga amigo de mi miedo. Que el miedo pierda el miedo, que el fuego abrigue al hielo, que ni el lobo es tan fiero ni el dragón escupe fuego.
I’ve been running away from what I don’t understand. For every dream I dreamt, a nightmare springs I hadn’t planned. Stuck in an unstoppable escape from where I forever stay. My body’s on the run, but the shadow still remains. And yet there is no chance I’ll never throw my hand.
Soy el ángel de mis demonios. El silencio de mis voces. Blanco abrazo de mis sombras. Fuego de mis inviernos. Cielo azul de mis infiernos. Mano izquierda de mis traspiés. La cara de mis cruces. Agua dulce de mis naufragios. La raíz de mis destierros. Salto al vacío de mis miedos.
Todo lo que me quedaba de mi padre era su biblioteca. Años atrás lo había encontrado sin vida, con la cabeza de lado y un libro abierto en su regazo. Pensé entonces que era el mejor final que podía tener. Hasta que una noche descubrí un marcapáginas en mitad de uno de sus libros.
Qué sola se queda la lluvia cuando se hace de noche. Gélidas gemas de llanto en mitad de un oscuro murmullo. Teñida en sueños de barro en los espejos del suelo. Qué sola se siente la lluvia cuando se pierde dentro del mar. Errando en la espuma rugiente. Ahogada por besos de sal.
Corazón y cabeza. Contienda entre mente y ardor. Busco una imposible certeza en la vereda del desamor. Rendición y guerra. Bandera blanca frente a insurrección. Lucho en busca de una tregua para mi eterna contradicción. Pasión a muerte como condena. Condena a muerte de mi pasión.
De un tiempo a esta parte nadie decide quedarse. A veces pienso que ya es demasiado tarde. Que aunque lo diga un verso, el amor no está en el aire. Busco entre los recuerdos de mi cajón de sastre rostros a cientos de quienes creí ser amante. Que el cielo o el infierno los arrase.