Lo hacía, desde el primer momento en el que estuvo con ella lo hizo, pues nunca sintió que reclamase de ella algo que no era capaz de dar.
Al igual, no pudo evitar sentir que en sus propias palabras se liaba, buscando expresar esa comodidad de no >
No sé a qué te refieres con los "límites de tus acciones"... Solo me refiero a que no quiero recompensas que no desees tú también.
. . . ¿Me explico? —Hablaba de que no se forzara a nada, con solo tener a la mujer cerca de ella ya se sentía bastante recompensada. +
< Dejó que tratase su dedo, presionando la tela hasta que vio cómo sacaba el ungüento, ay, H’aanit, no era para tanto.
——Claro. ——El pañuelo retiró acercándole su mano, dejando su dedo a merced de la mujer.—— Estaré encantada de que cocines para mí, >
< parar de sangrar, pues su falso acto reflejo fue llevarse el pulgar a los labios.
——Sencillo, ¿verdad...? ——El dedo retiró dejando que un pequeño puchero en su rostro apareciese.
< conozco los límites de mis acciones. ——Sincera fue, no era algo ni que fuera a molestarla.—— Igualmente, me gusta la idea de que cocines para mí, nunca he tenido el placer de ver a alguien hacerlo por voluntad propia.
Aprovechó para lavar sus manos tras la mujer, >
< incapaz de llevar consigo una tira larga de piel y, su acto final llegó a ella en cuanto el filo del cuchillo rozó la yema del pulgar, provocando que tirase ambos objetos sobre la encima, mostrando un fino hilo de sangre, nada que con un poco de saliva no fuese a >
Su reacción fue suficiente para tenerla contenta, pues sabía que había ciertos temas que tenía que tener pies de plomo si quería mantener la conciencia en la mujer. Qué adorable podía llegar a ser, quién se lo iba a decir.
——Solo bromeaba, solo bromeaba, >
¿Simple? Cuestión de ponerse, te sorprendería saber la cantidad de gente que hay que no se ha molestado ni una vez con tareas como estas.
—Para ella al final no era algo que resultara distante, disfrutaba cocinando cuando tenía la ocasión, en especial si lo hacía con alguna +
< avergonzarse por ello.—— Puedes venir y guiarme, te dejo manejar mis manos, aprendo rápido. ——Comentó retirándose los abalorios, las joyas, anillos y pulseras que llevaba con ella.
Sabía lo que por la cabeza de ambas rondó, por lo que no pudo evitar reír al ver aquella mirada de reojo que la delató.
——Verdura y patatas, eso es simple, no tengo problemas.
Al lugar se adentró estirándose, viendo como sacaba aquellas >
—Una mirada de reojo dio a la contraria, brindándole con una liviana sonrisa en el rostro. Sabía que solo trataba de picarla, y no se iba a molestar por algo así.
Sabía que Linde y ella jugaban en ligas diferentes.—
... Lo entiendo, tal vez puedas encargarte de las verduras +
< avergonzar a la mujer, pues conocía lo sencillo que era.
Ante su pregunta, su ceja arqueó, ¿quién no sabía cortar y pelar verduras? Ni que fuese un infante, pero, vista la oportunidad, ni un necio la rechazaría.
——Ya dije que nunca cociné… ——Fingió >
< con el dueño, mejor así, pues ella habría acudido a unos métodos poco éticos para obtener lo pedido.
——Qué directa. Me parece un buen lugar. ——Bromeó poniendo rumbo a la cocina.—— Puedo recompensarte por tan rica comida.
——Yo solo tengo ojos para una de las dos, puedes estar tranquila. ——Aunque, bien, no daría nombre con tal de molestar un poco.
Manos a sus espalda, caminó sonriente, tal y como acostumbraba, sin embargo, su juicio se nubló al escucharla.
>
—Linde aprovecharía una vez se separó para volver con la cazadora, aunque siempre cerca de las dos.
Entonces, al notar los toquecitos desvió la mirada sutilmente.— Solo un poco, soy consciente de que Linde tiene bastantes encantos.
—Claro que por el contrario, su estómago +
< ——Creo que mi estómago acaba de dar un vuelco, prefiero no aprender. ——No quería despellejar una criatura.—— Puedo alimentarme de lo que da la tierra en un apuro, no te preocupes, que de hambre no voy a morir.
La dejó charlar >
Un último beso dio antes de alzarse para acercarse a la mujer, aprovechando la cercanía para apartar la bolsa que contenía aquel cuerpo de ella.
——¿Te pones celosa de tu compañera…? ——Un par de toques dio sobre su pecho.
Ahora sí, rumbo puso hacia la taberna.
>
... ¿Ella es tu cazadora favorita? Parece que me voy a tener que poner... celosa.
—Bromeó, dejando que mimara a Linde como bien quisiera, siendo su compañera la victoriosa en aquel momento.—
Capturamos un jabalí, habrá para algún día más. Tenía pensando hacer un guiso +
< Ella, acostumbrada a platos casi tan ligeros como ella, con un guiso de jabalí para cenar, su estómago se iba a quejar.
——Un guiso estará bien, te advierto que mis saberes sobre la cocina son casi nulos. ——Quiso ponerla de antemano.—— No creo que haya >