La única explicación sensata que encuentro a mi patología de estar escuchando música todo el tiempo es que lo hago porque amo el silencio por sobre todas las cosas, y la buena música siempre es silencio.
Si estás en la piel de las personas, en las paredes de los barrios de todo el mundo, en las casas de los más humildes y en los lugares donde habita la desesperanza, estás de todo menos muerto.