2. El domingo 26 de julio quedó grabado en mi corazón para siempre.
Fue un día lleno de emociones profundas y de una alegría imposible de describir. Pero, entre tantos momentos, hay uno en particular que necesito compartirles: el instante exacto en que volví a mi casa, a mi verdadero hogar.
Llegar de nuevo a ese lugar, esta vez acompañado de mis hijos y de mi madre, fue un regalo de la vida. A mi regreso no había sombras ni rostros encapuchados; me recibieron miradas conocidas, gente noble cuyas únicas armas eran sus sonrisas y esos abrazos sinceros que me decían: «Lo queremos, Presidente», «Bienvenido a su casa», «¡Volvió!».
Me detuve un segundo en la entrada del porton y crucé la puerta exactamente igual a como salí hace más de cuatro años: con la frente en alto. Y allí estaba Ana, tal como siempre lo dijo y lo sostuvo, esperándome para fundirnos en ese abrazo de reencuentro junto a toda mi familia.
Ese instante me acompañará por siempre. Fue la confirmación de cómo Dios hace justicia, demostrando que la verdad y el amor terminan por derrotar a la mentira y al odio.
Hoy se los digo con el corazón en la mano: por más fuerte o dura que sea la prueba, nunca dejen de confiar. Dios siempre nos dará una salida.
Porque cuando la fe nos sostiene, rendirse nunca es una opción.
@anagarciacarias@isabelahg01@danielahg1999@juanohg
Hoy regreso a la tierra que me vio nacer.
“Vengo de las tierras del indómito cacique Lempira. De la mano de Dios y gracias a las oraciones de todos ustedes, hoy volví a mi tierra.”
Gracias a cada hondureño que, con su fe, sus oraciones y su cariño, ha caminado junto a mí. Este reencuentro con mi familia y con mi país tiene un significado que llevaré siempre en el corazón.
¡Dios bendiga a Honduras! 🇭🇳🙏
#Volvió