“Fuera Petro” gritan afuera de la clínica donde está Miguel Uribe. Vicky llega gritando “queremos democracia”, y Oviedo da declaraciones a medios diciendo que el odio en Colombia empezó hace dos años.
Muy cara y lamentable la campaña política de la derecha.
La bala casi mata a Miguel Uribe, y a la derecha no le duele: le sirve. La están usando como trofeo, como combustible. No hay indignación, hay cálculo. No hay empatía, hay discurso. Qué asco. Qué miseria.
¿Y si el atentado contra Miguel Uribe no fue obra del enemigo, sino de las mismas entrañas de la derecha? ¿Un sacrificio calculado para culpar a Petro, desestabilizar el país y retomar el poder en 2026? Colombia ya ha vivido este tipo de infamias. Ojo.
Garzón lo dejó claro hace años: los gringos nos señalan con el dedo, pero olvidan que su narcotráfico está en su propia casa. Nos venden su guerra contra las drogas mientras mantienen sus propios intereses sucios intactos.