¿Qué pasa, tronco? Soy Louis DeNonno y trabajo en el Hotel Dusk como botones, barman, camarero, limpiaváteres, saco de boxeo y… ¡Mierda! ¡Este paquete no era!
Eeeeeeh… ya, es una larga historia. Ya te iremos poniendo al día.
—Le da un par de palmadas en el hombro, tratando de inspirarle ánimos.—
Pero en resumidas cuentas, ¡bingo! El bueno de Hyde es un tipo con suerte, desde luego.
—Se queda mirando a la pareja desde una distancia prudencial, al lado de Louie. Entonces le dice en voz baja—
Oye, no es que les conozca pero entre estos dos creo que hay rollo. Llámalo instinto de sirvecopas.
—O llámalo relatear con la mirada que está echando Kyle a Samus—
Yo sí que estoy encantado, señorita Stingray. En temporada alta cuatro manos no son suficientes.
—Si no se hace el gracioso, revienta.—
En fin, ¡bienvenida! Ese de ahí es Bay, tu compañero. Y el otro es un buen colega. Es un poco sieso, pero es el que nos hace el agosto.
Ah, encantada, yo soy Jill Stingray.
—Le devuelve el saludo con una ligera sonrisa educada—
Tampoco me molestan, no es lo más raro que me he encontrado en este trabajo, si te soy sincera.
Ah, ¡hola! Tú eres la nueva grumete, ¿no?
—Le tiende la mano con una sonrisa complaciente y le dice entre dientes:—
Ignóralos, ya están terminando. Yo soy el capitán de este garito, me llamo Louis DeNonno.
Ea, ya ha terminado mi pitipausa. ¿Qué estáis haciend-…?
—Tiene que fruncir los labios para reprimir una carcajada.—
Tío, Hyde. Esa mirada… podría cuajar lácteos.
—Le ha pasado un kart tan cerca que le ha peinado el flequillo.—
¡QUÉ SUSTO!
—Ha dado un respingo, pero se frota el brazo como autoconsuelo.—
Ufff, venga… No pasa nada, primo.
De vuelta al ruedo. —Se autorresponde con una sonrisa de pazguato, mientras vierte un chorrito de bourbon en un vaso con dos cubitos de hielo.— ¡Ese es el Hyde que yo conozco!
—Hace una mueca tan ácida que sus ojos se vuelven más pequeños que las ranuras de una persiana.—
Los casquetes de la feria no es una cosa que muchos quisieran recordar. Lo mismo es mejor así…