Aquí estamos, Señor, con la vergüenza de lo que el hombre, creado a tu imagen y semejanza, ha sido capaz de hacer. Acuérdate de nosotros en tu misericordia.
Queridos amigos, en esos momentos en que parece que se apaga la fe, no se olviden de que Jesús está a su lado. ¡No se den por vencidos, no pierdan la esperanza!