tentación. Rei no preguntó y, como Aubi y su compañero, se mantuvieron en silencio; en una quietud impropia de aquellos que buscan algo, pero apropiada para quienes conocen los peligros que acechan en lo desconocido... aunque esté lejos.
El humo de las hogueras dispuestas en círculo en la playa y que ascendía lentamente y sin rumbo, desaparecía en el cielo de una noche oscura y tranquila, plagada de estrellas tan enormes y brillantes que pareciera que una gasa extendida velara la bóveda de los cielos. Sobre +
𝐄𝐋 𝐑𝐄𝐄𝐍𝐂𝐔𝐄𝐍𝐓𝐑𝐎.
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La noche sobre la Costa Cobalto es bastante tranquila, casi inmóvil. El mar refleja la luna como una lámina de plata y el viento apenas roza las hojas altas del bosque. Desde arriba, todo parece en calma. Su Crobat planea con suavidad, cortando >
más rumbo gracias a Aubi ──ya había estado en la isla, y por esa razón lo animó a venir; que gozaba además de una memoria prodigiosa. Un calvero se extendía frente a ellos, insinuándose como un buen alto en su travesía. Sin embargo, Simurgh detuvo el avance hacia aquella +
Ah. Unas suaves caricias propina sobre la fina capa de pelo de la cabeza de su compañera. Se lo agradece muchísimo, ya se le estaban congelando los dedos de los pies pese al forro interno de las polainas.