Una persona en internet logró lo que ni las millonarias producciones de Televisa ni la FMF pudieron:
Hacer que nos sintiéramos representados y orgullosos de nuestra selección en un solo video. 🥹🇲🇽
This is Sabrina Gonzalez Pasterski.
No TikTok dances.
No reality TV drama.
Just raw, unfiltered genius mastering the impossible long before most of us even choose a major. 🤯✈️
En Australia, los trenes de mercancías, como éste que transporta mineral de hierro, son largos larguísimos. En este del vídeo, hemos llegado a contar más de 600 vagones. ¿Te imaginas un tren así de largo?
📹 The_Introopyds
Hace varios años, mi sobrino (que tenía en ese entonces como 9 o 10 años) se batió a puckazos en un juego de Hockey infantil. Ambos niños se metieron una mega madriza. Cuando los separaron el contrincante le remató con el golpe emocional más certero de todos: “Pinche Judío”.
Mi sobrino le contestó: “Sí, soy pinche pero no por judío.”
Esta frase me viene a la mente cuando escucho los ataques contra Jeffrey Epstein. Pinche pero no por judío.
En todos lo que se escribe sobre él, desde las opiniones más neutras hasta las más antisemitas, el segundo apellido de Jeffrey Epstein es, invariablemente, Judío.
No tengo siquiera claro cual era el grado de religiosidad de Epstein. No importa. Pero hoy, en automático, su religión es señalada como la causa de sus crímenes.
Y los 15,999,9999 otros judíos del mundo somos a) culpables, b) cómplices, c) nos tenemos que pronunciar abiertamente para demostrar nuestra inocencia.
Cómo si los judíos por educación religiosa “tendemos” a la pederastía, criminalidad y pedofilia.
Que el pensamiento “es por judío” sea un tema me llama la atención. No diría que me sorprende, porque en este mundo “moderno” la liga automática de que “cualquier evento mundial malo tiene que ver con los judíos” es a la vez el argumento más antiguo del mundo y se pone cada vez más de moda.
Lo que sí me llama la atención es la jutzpe (descaro) con la que muchas personas hacen la relación automática de judío a pederasta o pedófilo.
Que quede claro Epstein era un criminal asqueroso que fue avalado y escondido por cientos de enablers (algunos judíos, algunos no) que con su participación, silencio y amistad le permitieron abusar de jóvenes por más de dos décadas pero, la religión no tiene nada que ver. Pinche pero no por judío.
Durante todo el tiempo que llevo escribiendo este blog, he evitado hacer juicios de tragedias con base en la comparación de número de muertos. No lo hago porque entrar a la rebatinga del juego de la muerte es bastante terrible ¿es peor 600,000 muertes en Sudan o 50,000 en Iran que las 70,000 en Gaza? ¿Duelen menos? ¿Son historias humanas menos dolorosas?
Y lo mismo pensaba evitar en el tema del abuso sexual en el caso de Epstein. Pero, el nivel de ataque a toda la judería mundial es tal que voy a plantear unas cifras:
• En España al menos 440 000 personas sufrieron abusos sexuales en el contexto religioso católico. • En los Estados Unidos se contabilizan aproximadamente 4 392 sacerdotes y diáconos acusados de abuso sexual entre 1950 y 2010, con miles de víctimas identificadas en ese periodo. • En Francia, 216 000 niños fueron abusados por clérigos entre 1950 y 2020
• Para México no hay una cifra oficial nacional consolidada, pero sí centenares de denuncias y suspensiones de sacerdotes conocidas públicamente.
• Varias investigaciones han estimado que entre aproximadamente 4 % y 6 % de los sacerdotes han sido acusados de abusos sexuales en distintos estudios regionales.
Y ojo, nadie culpa a toda la Cristiandad, ni a toda la iglesia, ni a todas las personas que han asistido a una iglesia de pedófilos y pederastas. Nadie.
Nadie acusa a todos los legionarios de cristo de ser pedófilos por los crímenes del padre Maciel.
Los abusadores son personas pinches pero no por sacerdotes. Pinches pero no por Cristianos o Evangélicos o Ateos. Pinches por asquerosos y criminales y pinches sus avaladores también.
Con qué cara (diría con qué huevos) se atreven a hacer el argumento de que los crímenes de Epstein tienen que ver con que sea judío o que los judíos del mundo somos de alguna manera copartícipes o cómplices de lo que está pasando.
Diría que me sorprende pero no me sorprende.
Lo más triste de todo es que desviar la atención de los crímenes de Epstein a causalidades religiosas nos impiden tener las conversaciones importantes sobre los cómplices, los enablers, el papel de la justicia y la reparación a las víctimas.
Más fácil culpar a los judíos que resolver el asunto. Eso es lo verdaderamente pinche.
Se llama @PilarAlmagroM y hacía tiempo que no escuchaba a alguien hablar así de bien, con esta claridad y además, con un contenido bien interesante (que personalmente comparto totalmente)!
El discurso más potente de hoy en Davos fue el del primer ministro canadiense, Mark Carney. Un mensaje escrito por él mismo y que, seguramente, será recordado como uno de los que mejor capturaron —y marcaron— este momento de la historia
Escúchenlo, son 17 minutos bien invertidos👇
⚠️ATENCIÓN⚠️
CONFIRMADO: ¡ESTÁN PREPARANDO UN CAMBIO! (SEGÚN RAY DALIO EE.UU ESTÁ EN EL PASO 5/6 HACIA EL COLAPSO)
💥El Presidente del Foro Económico Mundial y la Presidente de la Comisión Europea dan MÁS SEÑALES de que el ORDEN FINANCIERO GLOBAL está mutando
🧨La PRESIDENTA de la Comisión Europea compara la situación actual de EE.UU con lo que fue la DESVINCULACIÓN del PATRÓN ORO... A ese nivel
"1971 fue el año del llamado shock de Nixon y de la decisión de desvincular el dólar estadounidense del oro. En un instante"
"Eso nos dejó una lección que hoy en día aplica... No depender de una moneda extranjera"
"Los conflictos geopolíticos deben ser una oportunidad para Europa, lo de hoy es una OPORTUNIDAD para CONSTRUIR UNA NUEVA EUROPA"
🔹Sus comentarios no revelan una victoria inminente, pero sí una confrontación y el reconocimiento de que quieren aprovechar la situación actual
👉Las amenazas de Trump lograron lo impensado y más significativo, EL QUIEBRE DE LA OTAN
🔹Un alto funcionario de la OTAN comentó que los miembros estadounidenses están literalmente pidiendo disculpas a sus aliados europeos "en nombre de su nación".
🔹Mientras tanto, siete países europeos se reunieron en la capital de Groenlandia para planificar una presencia militar conjunta como mensaje directo a Trump.
🔹Ante este resquebrajamiento de la OTAN, los más beneficiados parecen ser China y Rusia...
👉Por otro lado, el Presidente del FEM, compara la situación actual con una banda de Jazz y afirma "Davos se trata de ORQUESTAR las CONDICIONES"
"No estamos respondiendo a los acontecimientos actuales. “Estamos orquestando las condiciones adecuadas para seguir adelante”.
🔹Una vez más, Davos resulta el lugar en el que las personas más poderosas del mundo moldean la estructura de nuestro futuro
👉Ray Dalio estudió 10 imperios que duraron 500 años y encontró el patrón exacto que predijo el colapso.:
🔸Estados Unidos se encuentra en el paso 5 de 6. Es por eso que Dalio trasladó su oficina familiar a los Emiratos Árabes Unidos.
🔸Si miramos la historia a lo largo de siglos en lugar de días, aparece una tendencia clara.
🔸Rastreó los imperios holandés, británico, estadounidense y chino.
🔸La mayoría de las potencias dominantes perduran unos 250 años, con transiciones que duran una o dos décadas
Fase 1: Empieza con la educación. Mejores escuelas conducen a mejor tecnología, lo que genera dominio comercial y poder militar. Una moneda de reserva es siempre el último poder en llegar y el último en desaparecer.
Fase 2: El ascenso comienza cuando una guerra importante produce un claro vencedor. Ese ganador establece las nuevas reglas del mundo. Esta es la "edad de oro", como la que experimentó Estados Unidos después de 1945 (fin de la Segunda guerra mundial)
Fase 3: Durante la fase de burbuja, la paz conduce a la complacencia. La gente asume que los buenos tiempos son permanentes y pide prestadas enormes sumas de dinero para mantener ese estilo de vida. La prosperidad se convierte en una burbuja financiera construida sobre la deuda.
Fase 4: Con el tiempo, el auge crea una enorme brecha de riqueza. Los ricos se enriquecen aún más gracias a sus activos, mientras que los salarios de los demás se estancan. Esto conduce a la fase de fractura. El país se divide en dos bandos
Fase 5: Cuando la burbuja de la deuda finalmente estalla, el gobierno imprime dinero para salvar el sistema. Esto provoca inflación y devalúa la moneda, lo que afecta más duramente a los pobres.
Fase 6: Mientras el líder está distraído por luchas internas, una potencia en ascenso comienza a desafiarlos. El nuevo poder es unificado y productivo, mientras que el antiguo está demasiado dividido para defender su lugar. Un conflicto final generalmente determina quién se convierte en el nuevo líder.
📍El ORDEN geopolítico y FINANCIERO está cambiando de una forma que nunca antes fue tan EVIDENTE
📍Depende de cada uno analizar la situación y tratar de APROVECHARLA
Lean esto. Es muy importante. Es el discurso de este 20.01.2026 en Davos del primer ministro canadiense @MarkJCarney. Esto irá a los libros de historia. Más allá de tener las referencias correctas y estar muy bien escrito, Carney tiene el valor y la lucidez de llamar de una vez a las cosas por su nombre.
Es un placer —y un deber— estar con ustedes en este punto de inflexión para Canadá y para el mundo.
Hoy hablaré de la ruptura del orden mundial, del fin de la grata ficción y del amanecer de una realidad brutal en la que la geopolítica de las grandes potencias no tiene freno.
Pero sostengo, aun así, que otros países —en particular las potencias medias como Canadá— no están indefensos. Tienen el poder de construir un nuevo orden que integre nuestros valores, como el respeto de los derechos humanos, el desarrollo sostenible, la solidaridad, la soberanía y la integridad territorial de los Estados.
El poder de los menos poderosos comienza con la honestidad.
Cada día se nos recuerda que vivimos en una era de rivalidad entre grandes potencias. Que el orden basado en normas se está desvaneciendo. Que los fuertes hacen lo que pueden, y los débiles sufren lo que deben.
Este aforismo de Tucídides se presenta como inevitable: la lógica natural de las relaciones internacionales reimponiéndose. Y, ante esa lógica, existe una fuerte tendencia de los países a adaptarse para encajar. A acomodarse. A evitar problemas. A esperar que el acatamiento compre seguridad.
No lo hará.
Entonces, ¿cuáles son nuestras opciones?
En 1978, el disidente checo Václav Havel escribió un ensayo titulado El poder de los sin poder. En él planteó una pregunta sencilla: ¿cómo se sostenía el sistema comunista?
Su respuesta empezaba con un verdulero. Cada mañana, este tendero coloca un letrero en su escaparate: “¡Proletarios de todos los países, uníos!”. No lo cree. Nadie lo cree. Pero lo coloca de todos modos: para evitar problemas, para señalar conformidad, para llevarse bien. Y como cada tendero en cada calle hace lo mismo, el sistema persiste.
No solo mediante la violencia, sino mediante la participación de la gente común en rituales que, en privado, sabe que son falsos.
Havel llamó a esto “vivir dentro de una mentira”. El poder del sistema no proviene de su verdad, sino de la disposición de todos a actuar como si fuera cierto. Y su fragilidad proviene de la misma fuente: cuando incluso una sola persona deja de actuar —cuando el verdulero quita su letrero— la ilusión empieza a resquebrajarse.
Ha llegado el momento de que las empresas y los países retiren sus letreros. Durante décadas, países como Canadá prosperaron bajo lo que llamamos el orden internacional basado en normas. Nos unimos a sus instituciones, alabamos sus principios y nos beneficiamos de su previsibilidad. Podíamos impulsar políticas exteriores basadas en valores bajo su protección.
Sabíamos que la historia del orden internacional basado en normas era parcialmente falsa. Que los más fuertes se eximirían cuando les conviniera. Que las reglas comerciales se aplicaban de manera asimétrica. Y que el derecho internacional se aplicaba con rigor variable según la identidad del acusado o de la víctima.
Esta ficción era útil, y la hegemonía estadounidense, en particular, ayudó a proveer bienes públicos: rutas marítimas abiertas, un sistema financiero estable, seguridad colectiva y apoyo a marcos para resolver disputas.
Así que pusimos el letrero en la ventana. Participamos en los rituales. Y, en gran medida, evitamos señalar las brechas entre la retórica y la realidad. Ese pacto ya no funciona. Permítanme ser directo: estamos en medio de una ruptura, no de una transición. En las dos últimas décadas, una serie de crisis —financiera, sanitaria, energética y geopolítica— dejó al descubierto los riesgos de una integración global extrema.
Más recientemente, las grandes potencias empezaron a usar la integración económica como arma. Aranceles como palanca. Infraestructura financiera como coerción. Cadenas de suministro como vulnerabilidades a explotar. No se puede “vivir dentro de la mentira” del beneficio mutuo mediante la integración cuando la integración se convierte en la fuente de tu subordinación. Las instituciones multilaterales en las que se apoyaban las potencias medias —la OMC, la ONU, las COP—, la arquitectura de la resolución colectiva de problemas, están muy debilitadas.
Como resultado, muchos países están llegando a las mismas conclusiones. Deben desarrollar mayor autonomía estratégica: en energía, alimentos, minerales críticos, finanzas y cadenas de suministro. Este impulso es comprensible. Un país que no puede alimentarse, abastecerse de energía o defenderse tiene pocas opciones. Cuando las normas ya no te protegen, debes protegerte tú. Pero seamos lúcidos sobre adónde conduce esto. Un mundo de fortalezas será más pobre, más frágil y menos sostenible.
Y hay otra verdad: si las grandes potencias abandonan incluso la pretensión de normas y valores para perseguir sin trabas su poder e intereses, los beneficios del “transaccionalismo” se vuelven más difíciles de replicar. Los hegemones no pueden monetizar continuamente sus relaciones. Los aliados diversificarán para cubrirse ante la incertidumbre. Comprarán seguros. Aumentarán opciones. Esto reconstruye la soberanía —una soberanía que antes estaba anclada en normas—, pero que estará cada vez más anclada en la capacidad de resistir la presión.
Esta gestión clásica del riesgo tiene un coste. Pero ese coste de la autonomía estratégica, de la soberanía, también puede compartirse. Las inversiones colectivas en resiliencia son más baratas que que cada uno construya su propia fortaleza. Los estándares compartidos reducen la fragmentación. Las complementariedades son de suma positiva.
La pregunta para las potencias medias, como Canadá, no es si debemos adaptarnos a esta nueva realidad. Debemos hacerlo. La pregunta es si nos adaptamos simplemente construyendo muros más altos —o si podemos hacer algo más ambicioso.
Canadá fue de los primeros en escuchar la llamada de atención, lo que nos llevó a cambiar de forma fundamental nuestra postura estratégica. Los canadienses saben que nuestra vieja y cómoda suposición de que nuestra geografía y nuestras membresías en alianzas conferían automáticamente prosperidad y seguridad ya no es válida.
Nuestro nuevo enfoque se basa en lo que Alexander Stubb ha denominado “realismo basado en valores” —o, dicho de otro modo, aspiramos a ser principistas y pragmáticos. Principistas en nuestro compromiso con valores fundamentales: la soberanía y la integridad territorial, la prohibición del uso de la fuerza salvo cuando sea coherente con la Carta de la ONU, el respeto de los derechos humanos. Pragmáticos al reconocer que el progreso suele ser incremental, que los intereses divergen, que no todos los socios comparten nuestros valores.
Nos estamos comprometiendo ampliamente, de forma estratégica, con los ojos abiertos. Afrontamos activamente el mundo tal como es, no esperamos al mundo tal como quisiéramos que fuera. Canadá está calibrando sus relaciones para que su profundidad refleje nuestros valores. Estamos priorizando un compromiso amplio para maximizar nuestra influencia, dada la fluidez del mundo, los riesgos que esto plantea y lo que está en juego de cara a lo que viene. Ya no dependemos solo de la fuerza de nuestros valores, sino también del valor de nuestra fuerza.
Estamos construyendo esa fuerza en casa. Desde que mi gobierno asumió el cargo, hemos recortado impuestos sobre ingresos, ganancias de capital e inversión empresarial; hemos eliminado todas las barreras federales al comercio interprovincial; y estamos acelerando un billón de dólares de inversión en energía, IA, minerales críticos, nuevos corredores comerciales y más allá. Estamos duplicando nuestro gasto en defensa para 2030, y lo hacemos de maneras que fortalezcan nuestras industrias nacionales.
Nos estamos diversificando rápidamente en el exterior. Hemos acordado una asociación estratégica integral con la Unión Europea, incluyendo la adhesión a SAFE, los mecanismos europeos de compra de defensa. Hemos firmado otros doce acuerdos comerciales y de seguridad en cuatro continentes en los últimos seis meses. En los últimos días, hemos concluido nuevas asociaciones estratégicas con China y Catar. Estamos negociando pactos de libre comercio con India, la ASEAN, Tailandia, Filipinas y Mercosur.
Para ayudar a resolver problemas globales, estamos impulsando una geometría variable: diferentes coaliciones para diferentes asuntos, basadas en valores e intereses. En Ucrania, somos miembro central de la Coalición de los Dispuestos y uno de los mayores contribuyentes per cápita a su defensa y seguridad. En soberanía ártica, nos mantenemos firmemente junto a Groenlandia y Dinamarca y apoyamos plenamente su derecho único a determinar el futuro de Groenlandia.
Nuestro compromiso con el Artículo 5 es inquebrantable. Trabajamos con nuestros aliados de la OTAN (incluyendo el Nordic Baltic 8) para asegurar aún más los flancos norte y oeste de la alianza, incluyendo inversiones sin precedentes en radar de alcance más allá del horizonte, submarinos, aeronaves y presencia terrestre.
En el comercio plurilateral, estamos impulsando esfuerzos para tender un puente entre el Acuerdo Transpacífico y la Unión Europea, creando un nuevo bloque comercial de 1.500 millones de personas. En minerales críticos, estamos formando clubes de compradores anclados en el G7 para que el mundo pueda diversificarse y alejarse de un suministro concentrado. En IA, cooperamos con democracias afines para garantizar que, en última instancia, no nos veamos obligados a elegir entre hegemones e hiperescaladores.
Esto no es multilateralismo ingenuo. Tampoco es depender de instituciones debilitadas. Es construir coaliciones que funcionen, asunto por asunto, con socios que comparten suficiente terreno común como para actuar juntos. En algunos casos, será la gran mayoría de las naciones. Y es crear una densa red de conexiones a través del comercio, la inversión y la cultura, de la que podamos valernos para desafíos y oportunidades futuras. Las potencias medias deben actuar juntas porque, si no estás en la mesa, estás en el menú. Las grandes potencias pueden permitirse ir solas. Tienen el tamaño de mercado, la capacidad militar, la palanca para dictar condiciones. Las potencias medias no.
Pero cuando solo negociamos bilateralmente con un hegemón, negociamos desde la debilidad. Aceptamos lo que se nos ofrece. Competimos entre nosotros por ser los más complacientes. Esto no es soberanía. Es la representación de la soberanía mientras se acepta la subordinación.
En un mundo de rivalidad entre grandes potencias, los países intermedios tienen una elección: competir entre sí por el favor o unirse para crear un tercer camino con impacto. No debemos permitir que el auge del poder duro nos ciegue ante el hecho de que el poder de la legitimidad, la integridad y las normas seguirá siendo fuerte —si elegimos ejercerlo juntos.
Lo cual me devuelve a Havel. ¿Qué significaría para las potencias medias “vivir en la verdad”?
Significa nombrar la realidad. Dejar de invocar el “orden internacional basado en normas” como si siguiera funcionando tal como se anuncia. Llamar al sistema por lo que es: un período en el que los más poderosos persiguen sus intereses usando la integración económica como un arma de coerción.
Significa actuar con coherencia. Aplicar los mismos estándares a aliados y rivales. Cuando las potencias medias critican la intimidación económica que viene de una dirección pero guardan silencio cuando viene de otra, estamos manteniendo el letrero en la ventana.
Significa construir aquello en lo que decimos creer. En lugar de esperar a que el hegemón restaure un orden que está desmantelando, crear instituciones y acuerdos que funcionen como se describen. Y significa reducir la palanca que permite la coerción.
Construir una economía doméstica fuerte debería ser siempre la prioridad de todo gobierno. Diversificar internacionalmente no es solo prudencia económica; es la base material para una política exterior honesta. Los países se ganan el derecho a posturas basadas en principios reduciendo su vulnerabilidad a represalias.
Canadá tiene lo que el mundo quiere. Somos una superpotencia energética. Poseemos vastas reservas de minerales críticos. Tenemos la población más educada del mundo. Nuestros fondos de pensiones están entre los mayores y más sofisticados inversores del planeta. Tenemos capital, talento y un gobierno con una enorme capacidad fiscal para actuar con decisión. Y tenemos los valores a los que muchos otros aspiran.
Canadá es una sociedad pluralista que funciona. Nuestro espacio público es ruidoso, diverso y libre. Los canadienses siguen comprometidos con la sostenibilidad. Somos un socio estable y fiable —en un mundo que no lo es—, un socio que construye y valora relaciones a largo plazo.
Canadá tiene algo más: el reconocimiento de lo que está ocurriendo y la determinación de actuar en consecuencia. Entendemos que esta ruptura exige más que adaptación. Exige honestidad sobre el mundo tal como es.
Estamos quitando el letrero de la ventana. El viejo orden no va a volver. No deberíamos lamentarlo. La nostalgia no es una estrategia. Pero, a partir de la fractura, podemos construir algo mejor, más fuerte y más justo. Esta es la tarea de las potencias medias, que son las que más tienen que perder en un mundo de fortalezas y las que más tienen que ganar en un mundo de cooperación genuina.
Los poderosos tienen su poder. Pero nosotros también tenemos algo: la capacidad de dejar de fingir, de nombrar la realidad, de construir nuestra fuerza en casa y de actuar juntos. Ese es el camino de Canadá. Lo elegimos abierta y confiadamente. Y es un camino ampliamente abierto a cualquier país dispuesto a recorrerlo con nosotros.
Desde 2023 un grupo de ingenieros que tienen un podcast llamado “Well, there’s your problem”, advirtieron que los trenes de Amfleet que el gobierno de México compró para el Interoceánico no estaban reacondicionados bien y que podrían descarrilarse, incluso a baja velocidad… 👇
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