¿Quién es Juan Martín Lucero?
Para el ciego, es la oscuridad.
Para el hambriento, es el ayuno.
Para el enfermo, es la fiebre.
Para el solitario, es el abandono.
Para el triste, es la tristeza.
Para el prisionero, es la celda.
Para el pobre, es la deuda.
Para mí, un hijo de puta.