@GenosPapa Those who complain about the size seem to forget everything that had to be done—including backtracking after obtaining an item or navigating different timelines, sometimes by day and other times by night.
The funniest part about modern Hollywood is the entire ecosystem of smug, pompous people standing around pretending they’re changing the world.
This entire system is built on a lie. These people live inside a bubble where nobody is willing to say, “Hey, maybe casting Elliot Page in this role was a bad idea. Maybe this scene looks like crap. Maybe that performance was terrible and we should try it again.”
Instead, everyone spends the entire production congratulating everyone else. The director thinks the actors are courageous. The studio thinks the audience is too stupid to notice.
Then the movie comes out, normal people watch the clip and laugh, and Hollywood acts shocked that nobody understands their masterpiece.
But we understand it perfectly.
You made something terrible inside a bubble where everyone was either too afraid (or emotionally invested) to tell you the truth that it sucks.
https://t.co/SUOrDWgBZS
Son feministas hasta que Bad Bunny les baila pegado.
Son socialistas hasta que descubren lo cómoda que es volar en primera clase.
Son ecologistas hasta que toca un fin de semana en yate o un vuelo a las Maldivas.
Son tolerantes hasta que se enteran de que votas a la derecha.
Son pacifistas hasta que alguien discrepa de ellos.
Son partidarios de la libertad de expresión hasta que escuchan algo que no les gusta.
Son antielitistas hasta que los invitan a un reservado VIP.
Son ciudadanos del mundo hasta que les toca tenerlos de vecino.
Son partidarios de repartir la riqueza hasta que les toca repartir la suya.
*Cuando el Estado llega tarde: Iván Aróstica y el curioso descubrimiento de la realidad*
—René Fuchslocher
El caso del ex presidente del Tribunal Constitucional, Iván Aróstica, merece algo más que un comentario policial. Durante un violento “turbazo” en su domicilio, en que él y su hijo resultaron heridos, repelió eficazmente a los atacantes usando un arma legalmente inscrita.
Inmediatamente surge una pregunta incómoda: ¿qué habría ocurrido si no la hubiese tenido?
La respuesta probablemente sea tan evidente como políticamente incorrecta.
Durante años —y a lo largo de los cuatro anteriores gobiernos— una parte importante del discurso público trató la tenencia legal de armas como si el principal problema de seguridad del país fuese el ciudadano honesto que cumple con una normativa cada vez más agobiante; inscribe su arma, rinde exámenes, se somete a fiscalización y la utiliza responsablemente para deporte, caza o defensa.
Se instaló públicamente un dogma: más armas legales equivalían automáticamente a más violencia. Pero los hechos suelen ser ingratos con las consignas.
Las armas utilizadas por el crimen organizado son, en gran medida, hechizas, internadas ilegalmente o sustraídas desde organismos estatales. Es decir, el problema no es el ciudadano registrado, sino la incapacidad del Estado para controlar fronteras, combatir el tráfico y custodiar incluso su propio armamento.
Desde una perspectiva jurídica el asunto es todavía más complejo. El Estado moderno reclama para sí el monopolio legítimo de la fuerza. A cambio, promete protección. Ese es el pacto: el ciudadano renuncia a la autotutela y el Estado garantiza seguridad. Pero ¿qué ocurre cuando una de las partes incumple?
Porque la policía no estaba en la casa de Aróstica cuando ingresaron los delincuentes. Como ocurre siempre, el Estado llega después: toma declaraciones, levanta evidencia, realiza peritajes y comunica estadísticas. La protección efectiva —la única que importa cuando una puerta cae a las tres de la mañana— llegó desde otro lado.
Y aquí parece producirse un curioso giro. Recientes declaraciones del Ministro de Defensa sugieren un cambio de tono: pasar de la demonización automática de las armas hacia una mirada más elemental y sensata, distinguiendo entre el ciudadano que cumple la ley y el delincuente que vive precisamente de quebrantarla.
Curioso descubrimiento: los delincuentes no suelen llenar formularios ni registrar armas.
Nadie sensato desea una sociedad armada hasta los dientes. Pero tampoco una sociedad infantilizada, donde el ciudadano quede obligado a depender exclusivamente de una protección que demasiadas veces simplemente no llega.
Porque hay una pregunta que ninguna consigna responde: si el Estado falla en protegerte, ¿puede exigir también que renuncies a toda posibilidad razonable de protegerte a ti mismo?
🔹A propósito de la nueva articulación de los estudiantes luego de mas de 4 años de siesta y del llamado de políticos de extrema izquierda y actores a las movilizaciones.
Recordemos las palabras del socialista Óscar Landerretche antes de las elecciones.
" Me gustaría que si hay un Gobierno de derecha, traten de no derribarlo, de convertir el país en un maldito infierno y lleno de quemar iglesias "
Rayados, destrucción y robos a la propiedad pública y privada resume lo que ocurre hoy en la Alameda.
Esto no representa a los trabajadores, sino a grupos organizados que se reúnen para causar daños, son identificables por sus banderas y lienzos.
Walking in Stockholm and the Communist Party marches past me
These people will never put in effort to achieve anything themselves - their problems are always someone else's fault
The rich, the government - everyone is responsible except them
Don't be this person
Take accountability for your situation and do something to change it
El empresario no necesita pobres, porque vende bienes y servicios. Por eso exige gente que consuma más y mejor.
El político, en cambio, sí necesita pobres. No vende bienes ni servicios: vende ilusiones. Y un pobre con hambre se ilusiona mucho más fácilmente que un individuo empoderado que no necesita ayuda para nada.
El economista Oscar Landerretche dice que la izquierda está recuperándose del carrete con hachazo, "yo los veo muy desorientados improvisando estrategias que quedan medio en ridículo " ya sabemos que habla de Manouchehri y Cicardini.😆
🔹Pucha que tiene razón acá @elvillegaschile .
" El tema feminista ya no debiese existir, las mujeres son como los hombres, ciudadanos protegidos por la ley y punto "
" Es nauseabundo el aprovechamiento político rasca de algunas mujeres, corten el hueveo "