Nada mejor que una mujer despechada en la cama.
Su novio la terminó diciéndole que ya no se sentía tan enamorado como antes y la dejó. Ella, en su dolor, humillación y calentura, no perdió el tiempo y buscó a uno de esos chicos que llevaban tiempo insistiéndole. Sabían que tenía novio, pero la tentaban para ver si podían meterse entre sus piernas. Sí, la tentaban, pero ella decidía respetar su relación.
Dolida aún, decidió sacarse las ganas con esos mismos chicos. Empezó por uno de "los mejores amigos de su ex", para que le doliera. Fue tan fácil ver cómo los hombres traicionan una amistad de años por un par de tetas y un coño que hasta da risa. Solo le escribió para decirle que estaba soltera y disponible, por si aún quería coger con ella. Sin disimulo, franca y puta, porque así quería sentirse.
Una hora después estaba siendo manoseada por el amigo de su novio, el que en las fiestas la miraba con poco disimulo. Antes de cabalgarlo, se la chupó hasta casi hacerlo correrse. Se desnudó, lo tiró a la cama, puso su teléfono a grabar, acomodó la verga en la entrada de su coño y se lo hundió ella misma. Más gruesa que la de su ex, más rica, y ella se iba a encargar de demostrarle lo mucho que la disfrutaba. Gritó, saltó y sudó frente a la cámara, sintiéndose puta y sexy. No le importaba que la escucharan. Ella llevaba el ritmo, ella era la que se estaba cogiendo al chico que no se podía creer lo que le estaba pasando. Su amistad no le importaba y tampoco podía creer lo ricas que se veían esas tetas rebotando mientras esa chica de apariencia angelical se convertía en una diabla con una verga adentro. Lo hizo correrse varias veces en su cuerpo, todo documentado en su teléfono para enviárselo a su ex y aplacar un poco su dolor.
Claro, este era apenas el primero de los muchos hombres que se la iban a coger a raíz de esa ruptura.