Yo ya sé que la máquina de odio del propio madridismo con sus jugadores es poderosísima
Pero que han echado a un tío por esto en el minuto 85 a setenta metros de portería
Antes de exigir una prueba de vida de Maduro y Cilia, estaría bien que Delcy proporcionara prueba de vida de los 540 ciudadanos venezolanos que tienen secuestrados y cuyo paradero se desconoce. Sus familiares también quieren una prueba de vida.
Cuando empiece el DERROCAMIENTO MILITAR de la narcotiranía terrorista de Nicolás Maduro, recordemos al héroe patriota Oscar Pérez, un libertador de Venezuela que inspiró con su vida esta lucha contra el cártel de los Soles.
Por Óscar Pérez y su equipo.
Venezuela libre. 🇻🇪
Cuando decimos que este es el caso de corrupción más grande de la historia del deporte, lo aseveramos con total pre rotundidad y sin riesgo a equivocarnos. ¡Es un hecho!
A veces hago chistes con Negreira por tocar un poco los huevos, pero os juro que, hablando en serio, para mi el fútbol español murió el 15 de febrero de 2023.
Es imperdonable haber vivido toda mi vida engañado, apasionado por un deporte que era mentira. Jamás dejaré de repetirlo
Todos sabíamos que cosas muy raras pasaban con el FC Barcelona.
Veías un clásico, y todo era evidente.
Fue doloroso ver lo que el Madrid sufrió en esa época, por algo ganamos tantas Champions, se hizo justicia de alguna forma.
Los corruptos, destruyeron el fútbol español.
Durante muchos años de mi infancia y juventud el fútbol lo era todo para mí
Descubrir que viví una mentira es muy doloroso.
Saber que la prensa quiere ocultarlo y minimizarlo me produce repugnancia.
Ya no creo en el fútbol español, me parece una patraña.
Es obligatorio verlo.
Ni uno solo de mis amigos culés me ha dicho nada del documental, ni siquiera para ningunearlo.
Deshaced el RT anterior que hayáis hecho y volved a hacerlo.
NEGREIRA CONFIDENCIAL. EL DOCUMENTAL QUE LO CUENTA TODO
https://t.co/hjG3yr69ja
Hay que verlo.
Entero.
Hasta el final.
Sin pestañear.
Porque Negreira Confidencial no es un documental más.
Es un misil directo contra la complacencia.
Una sacudida brutal al sistema que durante años prefirió mirar hacia otro lado.
Lo que se cuenta aquí es demoledor:
No hace falta pagar a un árbitro para corromper la competición.
Basta con influir en el sistema.
Y eso —precisamente eso— es lo que se muestra con una claridad que duele.
Los autores de FútbolGate firman un trabajo impecable.
Investigación, ritmo, pruebas, valentía.
Sin maquillaje, sin miedo, sin servidumbres.
Han hecho lo que nadie quiso hacer: levantar la alfombra.
El capítulo arranca con una idea tan simple como devastadora:
el control no estaba en los sobres,
sino en los ascensos, los descensos y las designaciones.
El miedo como método.
La obediencia como norma.
El árbitro que se equivocaba a favor del Real Madrid, castigado.
El que se equivocaba a favor del Barça, premiado o protegido.
Una jerarquía que enseñaba a “equivocarse bien”.
Así funcionaba.
Así se moldeaba la conciencia arbitral.
Hay nombres.
Gracia Redondo. Mejuto González. Rodríguez Santiago. Clos Gómez.
Teixeira Vitienes. De Burgos Bengoetxea.
No es una teoría: es una lista.
Y cada nombre pesa como una losa.
Después llega la aritmética del escándalo:
135 transferencias en 17 años.
Casi dos décadas de pagos al vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros.
Más las cantidades de los años noventa y los 60.000 euros anuales para su hijo,
el mismo que recogía a los árbitros, los llevaba al hotel y los acompañaba al bar de su padre antes de los partidos.
El documental muestra papeles.
Facturas.
Firmas.
Los llamados índices correctores, que los propios árbitros bautizaron —con amarga lucidez— como índices corruptores.
Documentos intervenidos por la Guardia Civil.
Firmados por Enríquez Negreira.
Y recuerda algo esencial:
la corrupción deportiva es un delito de mera actividad.
No hace falta demostrar que se cambió un resultado.
Basta con probar que se intentó influir en el sistema.
Y eso —a la vista de las pruebas— se hizo.
El retrato no se detiene ahí.
Apunta también al ecosistema mediático.
A los periodistas que callaron.
A los que relativizaron.
A los que, por simpatía o cobardía, decidieron no ver.
El documental los muestra, sin rencor pero sin indulgencia.
Porque el silencio también corrompe.
Lo de Negreira Confidencial es solo el comienzo.
Un aperitivo.
Pero qué aperitivo.
Si lo que viene detrás mantiene este nivel,
el fútbol español tendrá que volver a mirarse al espejo.
Y quizá, por primera vez, no le gustará lo que vea.
Verlo no es una recomendación.
Es una obligación.
Para quien ame el fútbol, la justicia y la verdad.
Yo era un fanático del futbol. Veía todos los partidos habidos y por. Desde hace 3 años solo veo los partidos del Madrid. No he vuelto a ver un partido de futbol y este documental muestra por qué.
Nos llamaban locos. Pero no, no estábamos locos.