قبح الله العادات اللي لا دين ولا منطق يقبلها، معقوله وصلنا للوقت ذا ومحد وقف هالعادة هذي!! الحمد لله انها مو موجوده عندنا لانو فيها إهانة للبنت وشك بشرفها، رحمت البنت الصغيرة واضح ردة فعلها للي يصير.
🇲🇽| Un padre cansado de que le hagan bullying a su hija menor le da permiso a su hija mayor para que defienda a su hermana. Si no educas a tus hijos en casa, los terminan educando otros afuera.
Madre eh hijo 😳Yo edite esto con las capturas q me pasó un seguidor y la verdad créanme q me encantó, Al final la madre también terminó siendo convencida y penetrada por el vicioso de su hijo, PONGAN PAUSA PARA Q ENTIENDAN LA HISTORIA DE LAS CAPTURAS #incesto#incestohijomamá
Caminhoneira gravou vídeo traindo o marido e foi vazada por amante
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EL SEÑOR DE LA TIERRA Y EL PRECIO DEL DESAFÍO 🧑🏽🌾🇲🇽🇺🇸
El narcotráfico antes de él era un asunto de arrieros locales, de siembras dispersas en los pliegues de la sierra y de contrabandistas que cruzaban la frontera con apenas unos kilos en los bolsillos.
Pero Rafael Caro Quintero miró los valles y vio una industria, no necesitó de la sofisticación aérea del futuro ni de las finanzas corporativas del centro del país; le bastó entender que el control absoluto de la tierra y la domesticación de una semilla podían cambiar la escala del juego.
Con el mítico rancho El Búfalo, no solo multiplicó la producción; inauguró la era de la masificación criminal en México.
En los archivos de su juventud, tras las rejas de los años ochenta, su mirada desafiante y su voz pausada desnudaban una verdad incómoda: el capo no se sentía un paria, sino un empresario de los márgenes.
Al fundar el Cártel de Guadalajara junto a Félix Gallardo y Don Neto, Caro Quintero encarnó el nacimiento del narco moderno, ese que dejó de esconderse en las cañadas para sentarse a negociar con uniformes de gala y credenciales oficiales.
Se convirtió en el "Príncipe" de una opulencia tan desmedida que alimentó el mito de que él solo podía pagar la deuda externa del país, una fantasía popular que reflejaba el tamaño del vacío estatal.
Pero los imperios construidos sobre la ilegalidad siempre tienen un pecado original que rompe las reglas de la diplomacia.
El secuestro y asesinato del agente de la DEA Enrique "Kiki" Camarena en 1985 no fue solo un crimen; fue el Big Bang que trizó la complicidad del Estado mexicano y obligó a Washington a cambiar la geopolítica del dolor. Entregar su cabeza fue el trámite que inició un desorden de décadas.
Mirar su historia hoy, tras su extradición a Nueva York, es entender el prólogo de la larga noche que aún desangra al país.
Caro Quintero fue el eslabón donde el narco se despojó de la timidez del campo para mostrar su rostro más desafiante, recordándonos que en el tablero del poder, la soberbia de creerse intocable siempre se paga en la frialdad de una celda ajena.