Que afortunados somos los que podemos ver, caminar, sentir, y no padecer de ninguna enfermedad terminal. Que afortunados somos los que no mendigamos para comer y tenemos un techo bajo el cual dormimos.
No tenemos idea de lo bendecidos que somos. 🙏🏼🙌✨
—Tío, con la pasta que tienes, ¿por qué usas el metro?
Se ríe.
38 años.
12,5 millones de patrimonio.
Honda de 2012.
Apartamento sin lujos.
Vida normal.
No hay Rolex.
Ni Lambo.
Ni ático con piscina en la azotea.
En lo que se lo gasta no se puede vender:
viajes.
cenas largas.
conciertos.
tiempo.
Le pincho:
—Pero algo de postureo habrá, ¿no?
Si no, ¿para qué tanto dinero?
Encoge los hombros.
—Me hice rico para ser libre, no para que me miren en un semáforo.
Y ahí te quedas tú, en silencio.
Pensando en:
el BMW financiado.
la hipoteca que ahoga.
el móvil a plazos.
las vacaciones a crédito.
Gente sin un duro llamando “tacaños” a los que no necesitan demostrar nada.
Gente que no es rica intentando parecerlo.
Gente que, si mañana le suben 200€ el alquiler, se hunde.
La mayoría no quiere dinero.
Quiere parecer rica en redes sociales.
Unos compran cosas para tapar el vacío.
Otros compran libertad para llenarse la vida.
Así que la pregunta incómoda es esta:
Si mañana te cae 1 millón en la cuenta,
¿qué cambias primero?
¿El coche?
¿O tu horario?
¿El reloj?
¿O el tiempo con tu familia?
¿La foto que subes?
¿O la vida que ya no necesitas enseñar?
Ahí se ve quién quiere ser rico…
y quién solo quiere parecerlo.