Lo más difícil de aceptar del mundo es que es perfecto tal y como es, con todo lo malo y bueno al igual que cada parte que lo compone. El único camino viable es la trascendencia de la conciencia colectiva.
La culpa habita en el pasado, la melancolía y nostalgia son las caricias de un recuerdo. La ansiedad habita en el futuro. Lo curioso es que ninguno de esos tiempos existen realmente, lo más importante es parar, disfrutar y amar el presente.