🎯 El dardo de Feijóo a Sánchez: "Si recela de los jueces, si desprecia las mayorías parlamentarias, si cuestiona la independencia de las instituciones y teme a las urnas, no busquen más. Eso es un presidente autoritario".
Como psicólogo rara vez me he encontrado a un paciente hombre que haya sido acosado sexualmente por su jefe, o que tenga miedo de hacer planes en solitario, o de coger un taxi, o de volver solo a casa, o de viajar solo. En cambio he visto esa historia en demasiadas mujeres. Eso no significa que los hombres no sufran, pero es un disparate negar el trabajo que todavía queda por recorrer en igualdad de género, hay que estar muy carcomido por el odio para negar una realidad tan obvia.
Se suele repetir en las tertulias políticas que Pedro Sánchez ha demostrado a lo largo de estos años una gran inteligencia, aunque sea para hacer el mal. No es cierto. Cualquiera puede percibir que la acción política de Pedro Sánchez, el triunfo de su mantenimiento en el poder contra viento y marea, no tiene que ver con la inteligencia, sino con una total falta de escrúpulos. Carecer de límites morales permite una amplitud de movimientos, un privilegiado abanico de posibilidades del que carece quien haya vinculado su manera de moverse por el mundo a una brújula ética.
Maquiavelo sostenía que "es necesario que un príncipe que quiera mantenerse en el poder aprenda a no ser siempre bueno, sino a usar la bondad o la maldad según lo requiera la necesidad". Erasmo, en cambio, defendía en su Institutio principis christiani que el gobernante debe guiarse por los principios morales del cristianismo, priorizando la virtud, la justicia y el bienestar social: "El príncipe debe gobernar no para su propio beneficio, sino para el bien de sus súbditos, imitando a Cristo, que vino a servir y no a ser servido." Mientras Maquiavelo prescribía para el gobernante las virtudes del zorro y el león, Erasmo abogaba por el ejemplo del cordero, símbolo evangélico de humildad y de servicio. La astucia y la fortaleza (eso que ahora llaman "resiliencia") no son necesariamente síntomas de inteligencia, del mismo modo que el instinto de supervivencia puede ser compatible con la estolidez.
Pedro Sánchez, y con él todo el socialismo español, navega desde hace décadas sin restricciones éticas, priorizando las decisiones oportunistas sobre la moralidad. Igual matan etarras que pactan con ellos y los blanquean. Del mismo modo predican la bondad de los impuestos para financiar la educación y la sanidad como los invierten en una multimillonaria administración paralela de sobrinos y sobrinas enchufados. Tanto predican el feminismo como evidencian no importarles que su máximo dirigente haya escalado en el partido gracias al lucrativo y degenerado negocio de la prostitución.
No es brillante quien cambia de principios como de chaqueta. Es simplemente alguien que antepone sus sentidos primarios al bien común. La ausencia de escrúpulos no es señal de inteligencia, sino de atropellada y suicida desviación moral. Una desviación moral que tarde o temprano acabará pasándoles factura.
📢 Fue rescatada sana y salva la niña Fabiana Blanco de 12 años. Su sonrisa se hizo viral en las redes sociales como símbolo de resiliencia y esperanza en medio de la tragedia.
¡Bienvenida de nuevo a la vida, princesa! 🙏❤️🇻🇪
@el_pais Pero a quien habla, a niños de tres años? No es enfado, es que usted ya no está legitimado para ser presidente de España, sea por incompetente o por corrupto. Punto.
@sanchezcastejon Lo que más me impresiona es que haya socialistas que apoyen a este señor, que ha pasado y en que momento se le ha dado el poder a este mitómano, es increíble.