No quiero a un tipo que saque lo peor de mí. No quiero sobrepensar, no quiero preguntarme qué hay en tu teléfono ni qué haces a mis espaldas. Quiero un hombre que me dé paz mental. El estrés es tan poco saludable.
Cuando elijas un compañero de vida, piensa más allá del romance. Piensa en las conversaciones del desayuno, los momentos tranquilos después de un largo día, la forma en que manejan el estrés, el dinero, los errores y el crecimiento. Mira más allá de la química, mira el carácter.
Claro que me voy a enamorar por la forma en la que me tratan. Yo pago mis cuentas, tengo mi propio dinero, me las arreglo sola. Si no es para tener un hombre que me consienta, se muera por mi, me sorprenda y me trate como a una princesa... ¿Entonces para que lo quiero?.
Cuando una mujer fuerte presiona a un hombre para que mejore, él correrá hacia una mujer débil para validar su comportamiento inmaduro y sentir que no está equivocado.
Soy exigente porque quiero tener una familia y mi objetivo es que mi hija tenga al papá más amoroso, responsable y trabajador del mundo. Un papá que derroche amor por nosotras, y un hogar que se sienta como un lugar cálido y seguro, donde no haya una infancia por sanar.
Mi papá me dijo: “cuando una mujer se enamora de verdad de un hombre, la única persona capaz de arruinar ese amor es ese mismo hombre”. Tan real como cierto