Esa experiencia de llegar a confrontarte en el Sacramento de la reconciliación, consiente de tu indignidad e irte experimentando el amor y la misericordia de Dios, es un sentimiento inigualable y un regalo especial de Aquel que murió por nuestros pecados.
Si el discurso del egresado de psicología hubiera sido proaborto y apoyando la ideología de género le hubieran hecho una ovación, y los que no estuvieran de acuerdo hubieran tenido que practicar su tolerancia e inclusión. Pero, como fue en favor de la vida, es discurso de odio.