- ¿Qué haces este finde?
- Ahogarme en desidia mientras observo el sutil e inexorable avance del tiempo y me asfixio en un mar de apatía.
- ¿Que si quedamos?
- Sí, trae condones.
- No coincido con tu punto de vista, lo considero argumentalmente erróneo desde la base y me crea graves discrepancias.
- Estoy de acuerdo en que no estamos de acuerdo, pues experimento una situación idéntica a la que describes.
- ¿Nos damos ya de hostias?
- Enga.
Es gracioso cuando nos quejamos porque el repartidor viene por la mañana y le decimos que 'no estamos en casa, que por qué viene a esa hora, que estamos trabajando', como si él estuviera ahí de voluntariado.
Aquí cada uno se autoengaña como puede y quiere, unos hacen dieta antes del verano, otros tienen cientos de relaciones superficiales para llenar su vacío y otros consumen todo tipo de drogas como el alcohol, los realities o el autocompadecerse.
Hablar de unicornios como si existieran también suena fantasioso, pero no mucho más que hablar del concepto del bien común como si se aplicase en algún metro cuadrado de este planeta.