Un cuerpo solo puede funcionar correctamente si se dice a sí mismo la verdad. Si su mano toca algo caliente pero le dice a su cerebro que la cosa está fría, su mano sufrirá quemaduras graves. Por eso es tan importante decir la verdad, porque somos miembros los unos de los otros.
Las circunstancias de la vida a menudo son el abono que sirve para desarrollar el fruto del Espíritu en la medida en que el Espíritu de Dios usa esas oportunidades para obrar en nosotros, Somos la tierra donde el fruto crece.
Los dones se dan de manera específica a cada persona según el llamado de Dios para cada creyente. Pero el fruto del Espíritu es algo que Dios desarrolla en Sus hijos y que espera que cada uno de nosotros cultive.
Esa incomodidad en tu corazón no es por gusto.
Aunque duela no cierres el libro sigue escribiendo, al final de la historia todo este dolor va a tener propósito y mucho sentido.
“Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios. En el cuerpo, sufrió la muerte; pero en el espíritu fue vivificado…”
1 Pedro 3:18