No te aferres a lo que se resiste. Lo que es para ti no necesita ser forzado, ni perseguido, ni explicado mil veces. Lo que es real fluye, se sostiene y se queda. Soltar no es perder, es confiar. Y al confiar, lo que de verdad es tuyo, llega sin lucha.
Confiar en ti mismo, incluso cuando no sabes cómo te sucederán las cosas, es una manera poderosa de hacerle saber al universo que estás listo para recibir.