Finalizó el año y no hubo expropiaciones, el dólar no llegó a 7.000, la gasolina no se dobló de precio, la confianza inversionista no se derrumbó y el país no se acabó.
Lo único que está por acabarse es el Uribismo.
Dios nuestro, empezamos esta semana descansados, con deseo de ser fuertes y de salir adelante. Vamos a vivir confiados en ti, sabiéndonos bendecidos y amados. Gracias por ser nuestro protector en medio de las debilidades. Te amamos.
Padre Dios, gracias por renovar nuestras fuerzas al iniciar el día, por darnos libertad para amar a los demás y para sentirnos amados. No dejamos de confiar en ti por más difíciles que se pongan las cosas. Gracias por bendecirnos en todo momento.