Vivimos en un mundo donde se juzgan a las prostitutas, pero no a sus clientes; a las madres solteras, pero no a los padres ausentes; a las víctimas de violación, pero no a los violadores; a los que denuncian, pero no a los que encubren.
En fin, hipocresía pura y dura.
Lamentablemente, soy una novia muy necesitada, pero no del tipo "cómprame esto", "consígueme aquello". Es más bien como abrázame, bésame, acurrúcame, llámame, dame toda tu atención.
No olviden el tremendo privilegio que es estar sanos, tener trabajo y comida. No lo minimicen, ni lo pierdan de vista nunca. Y sobre todo, agradezcan por ello.