Los médicos podemos solicitar pruebas o derivaciones con prioridad “normal” o “preferente”.
La mayoría deberían pedirse con prioridad “normal” pero si la espera va a ser de varios meses, se termina pidiendo por prioridad “preferente” sin serlo.
Los jefes de servicio que reciben estos volantes se encuentran con un número de pacientes “preferentes” que no pueden citar en los huecos que tienen reservados para pacientes “preferentes” y en muchas ocasiones tienen que darles una prioridad “normal” tras analizar la razón de la derivación para poder atender los más “preferentes”.
El resultado es que muchos pacientes ven como lo dan una cita en meses o años y vierte su malestar hacia su médico de Atención Primaria que no puede hacer nada o termina en Urgencias donde tampoco se le pueden dar citas antes ni adelantar las pruebas en la mayoría de los casos.
En ocasiones desde Urgencias se terminan ingresando pacientes con el único objetivo de poder adelantar esas derivaciones y pruebas que se podrían estudiar ambulatoriamente.
La sanidad pública está rota. Desde hace varios años. En Madrid, en Cataluña, en Andalucía y en prácticamente cualquier CCAA… Y desgraciadamente nadie hace nada.
📍Os dejo esta entrevista en @Hora25 sobre las guardias y por qué los médicos nos oponemos a este Estatuto Marco aprobado por el Gobierno.
🙏 Os pido ayuda para difundirlo en redes, WhatsApp, Telegram…
👉 Muy agradecido a @jl_sastre por la oportunidad:
https://t.co/mJvVWpa6jD
Absurdo. Para empezar no es obligatorio, siempre queda lo de “necesidades del servicio”
No se arregla lo mollar: que las horas de guardia sean horas extra, que se consideren como trabajadas para la jubilación, q se reconozca la singularidad del médico.
Son migajas
@RaulSolisUE Pero Raúl, quién va a realizar el seguimiento de tu diabetes, hipertensión e hipercolesterolemia? Todo ello financiado con dinero público tanto la atención como la medicación. Un abrazo, gordo.
Hay 5 datos clave del mercado de la vivienda que deberían hacer saltar todas las alarmas y convertir este tema en algo más que una prioridad nacional. Muestran una desigualdad creciente tan bestia que las únicas opciones para solucionarlo pasan por medidas muy agresivas 👇🧵
Estimado Alberto: Los médicos no pedimos normas que invadan competencias autonómicas ni leyes “de carta a los Reyes Magos”. Pedimos que el Estado ejercite plenamente las competencias que sí tiene, y que hoy no está ejerciendo.
El Estatuto Marco es una ley básica estatal (art. 149.1.18 CE). Eso significa que puede y debe fijar:
– límites máximos de jornada y descanso,
– un marco básico de guardias,
– criterios comunes de salud laboral,
– principios de carrera profesional y jubilación,
– y garantías mínimas para la seguridad del paciente.
Todo ello sin gestionar plantillas ni presupuestos autonómicos, que es donde empieza y termina la competencia de las CCAA.
Decir que el margen estatal es “muy estrecho” no es exacto:
el Estado ya regula jornada, incompatibilidades, formación MIR, homologaciones, evaluación, bases del empleo público y derechos laborales básicos en sanidad desde hace décadas, y el Tribunal Constitucional lo ha avalado reiteradamente.
Lo que pedimos los médicos no es centralismo, sino bases claras y seguras que eviten precisamente la litigiosidad y la desigualdad territorial que hoy existe.
Que una norma pueda ser recurrida no puede convertirse en excusa para no legislar, porque entonces ninguna ley básica social sería posible. El riesgo de control judicial forma parte del Estado de Derecho; la inacción también tiene consecuencias, y hoy las estamos viendo en forma de agotamiento profesional, fuga de talento y deterioro asistencial.
Por último: cuando miles de médicos paran durante varios días no están pidiendo milagros.
Están diciendo que el marco actual y el propuesto no protege ni a los profesionales ni a los pacientes.
Eso merece algo más que resignación jurídica. Merece una reforma ambiciosa, bien hecha y dentro de la Constitución.