Katherine Miranda es una traidora del pueblo.
La misma que se hizo elegir con votos de izquierda, terminó siendo el escudo de Barbosa, la enterradora de la reforma laboral, pensional y de salud, y ahora se lava las manos diciendo que “nunca votará por Cepeda” como si fuera una heroína.
Es una hipócrita, vividora de la teta pública y vendida a la ultraderecha. Engañó a sus votantes, se burló de la democracia y hoy quiere seguir viviendo a costas del Congreso mientras bloquea todo lo que le sirve al pueblo.