Hermanos en la fe de Twitter, no está de más pedirles una oración por este insignificante ser, que parece que ya no puede más y quisiera abandonar el Camino y desistir. Les pido una oración para que siga aferrandome al Único dueño de mi ser.
Resulta hilarante cómo cuando el dólar baja en Colombia, la gente divinamente de bien, le adjudica el hecho al aleteo de una mariposa en el Sudeste Asiático, a un cambio intempestivo en la rutina de un pastor de ovejas en Parma, Italia o al brinco cuántico de un átomo en Alfa Centauri B, pero cuando el dólar sube, en medio segundo entran en un frenesí, en una orgía, en un bacanal embebidos por las más alta excitación, en una explosión repleta de líquido seminal y fluidos corporales a través de alcalinos espacios navegados por monos capuchinos, mientras, con el hocico repleto de espuma, no vacilan en afirmar: “culpa de Petro”
Hay que ser muy imbécil o muy ingenuo para confiar en una persona como Abelardo. Creer que alguien que cambia de discurso cada hora les va a garantizar su bienestar y seguridad e ignorará sus intereses personales hablando desde la soberbia y avaricia...🤯