Los hombres pueden trabajar hasta las 2 de la madrugada, levantarse a las 5, estar endeudados, arruinados, solos, y aún así tener fe en que algún día todo saldrá bien.
Un hombre puede estar despierto hasta las 2 de la mañana, despertarse a las 6, estar endeudado, sin blanca, solo, y aun así tener fe en que un día todo saldrá bien. A eso se le llama ser hombre.