Encontrar un propósito puede sentirse como una carrera: a veces avanzas, otras te rebasan y, cuando crees llegar a la meta, descubres que apenas comienza el camino.
¿Será la edad? No me reconozco al escucharme decir que quiero tirar la toalla en el trabajo.
Me encanta lo que hago pero Diosss, me siento demasiado agotado.
Permítete llorar.
Llorar sin motivos… o con todos ellos.
Permítete llorar en el silencio o frente al mundo entero.
Llora por las heridas que aún duelen, pero también por los sueños que al fin se cumplen.
Porque quien se permite llorar, también se permite sanar.