Norteño/chilango apartidista, anti fanáticos. Escribo, produzco y dirijo videos. Siempre de oposición. Sin gustos culpables. Reír, comer y beber bien y recio
En días como hoy me queda claro que la gente tiene demasiado tribalismo y pensamiento dicotómico y nada de pensamiento de segundo orden. Creer que permitirle a un fulano hacer lo que se le dé la gana con su Constitución, el Derecho Internacional y los Derechos Humanos de sus propios ciudadanos está bien es suicida. No tener la capacidad de pensar en qué va a pasar después de esto es intelectualmente limitadísimo.
Maduro es un dictador, un represor y un asesino. Un wey arrojado por capricho a un poder elevado y que en todo momento lo usó en su propio beneficio mientras su gente moría o era encarcelada por criticarlo o migraban por millones a todo el mundo. Venezuela necesitaba librarse de él, y eso es un hecho.
Sin embargo, cómo sucede es importante y definitivo para lo que pasa después. Trump es un autoritario fascista que viola la Constitución de su país básicamente a diario y que, igual que Maduro, no ha perdido tiempo en forrarse (más, porque él ya tenía varo) con su tiempo en el poder. Trump ya afirmó que ellos llenarán el vacío de poder en Venezuela y que hasta van a invertir millones en temas de petróleo. Pero un chingo de gente genuinamente cree que ser dirigidos por un ególatra que no respeta ni su propia Constitución ni a su propia gente, es lo que necesita un país con tantas complicaciones para transicionar a algo mejor.
Este mensaje no es para venezolanos. Millones de ellos celebran en este momento y los entiendo plenamente. Para ellos Maduro ha representado hambre, represión, futuros truncados y familias destruidas. Que se alegren de su caída sin pensar en absolutamente nada más me parece humano, esperable y entendible. Que surja la esperanza de algo mejor, también.
Pero ver gente de otros países, en especial mexicanos que critican el autoritarismo y centralización de poder de Morena, no tomarse la molestia de ver un poco más allá de lo mucho que nos caga el dictador venezolano sólo es una prueba clara de por qué el mundo está como está y por qué va a seguir empeorando.
No está bien darle el poder a Trump de disponer de otros países. Dejen su propaganda gringa de Will Smith salvando al mundo; Estados Unidos es el Imperio de Palpatine y Darth Vader, no un país poderoso y noble que ocupa ese poder con nobleza para ayudar a otros.
Están depositando esperanzas democráticas para Venezuela en alguien que llamó a sus hordas a tirar al gobierno, con muertos incluidos, cuando las elecciones no lo favorecieron.
Alguien que desde el primer minuto de su segundo término se ha pasado no sólo su Constitución por los huevos, sino hasta órdenes de la Suprema Corte (o sea, lo mismo de lo que nos quejamos aquí en México). Alguien que ha utilizado al Ejército para ocupar ciudades opositoras a su régimen. Alguien que tiene una Gestapo moderna y lamentable deteniendo gente hasta dentro de sus casas sin orden judicial, sólo por cómo se ven, y hasta mandándola a cárceles extranjeras siendo legalmente inocentes. Vamos, alguien que hasta tiene su propio "¿Quién es quién?" para "desmentir" información que no le conviene o gusta.
Básicamente esperan democracia e instituciones sólidas por parte de alguien que se pasa la democracia por los huevos y a sus instituciones también. De alguien que ha hecho en mucho menos tiempo todo de lo que se han quejado en 7 años de Morena.
Creer que darle el poder absoluto a Trump de disponer del Mundo a su antojo va a solucionar las cosas para Venezuela o para México no es diferente a los pejistas creyendo que dándole a Morena el poder absoluto que tienen hoy en día volverá a México un mejor país. Gente sin capacidad de pensamiento de segundo orden y necesitada de mesías todopoderosos que lo salven. Pero, por alguna razón, se creen muy diferentes.
Cuando cualquier político, partido o movimiento asuma su responsabilidad, se disculpe y no se victimice ante una tragedia que ellos mismos generen por ineptitud o corrupción, voy a creer en la clase política, así que tristemente me asumo siempre de oposición.