12 de agosto
¿Y si las cosas que imaginas no fueran solo fantasías, sino cosas que solo tú puedes hacer realidad? ¿Y si tus ideas más descabelladas no fueran tan descabelladas después de todo, sino realidades que llaman a la puerta de tu mente desde el mundo de las ideas porque quieren cobrar vida? ¿Y si te atrevieras a hacerlo?
Piénsalo.
Cómo vivir y conseguir más cosas en la mitad de tiempo usando mindfulness
Las prisas son más peligrosas de lo que crees
Se convierten en una adicción y acaban robándonos la vida.
Perdemos la paciencia, la empatía y los nervios.
Nos volvemos personas irritables e intransigentes que tratan a los demás como objetos para sus fines, en lugar de como seres humanos.
En definitiva, nos convertimos en «personas con prisa».
Eso va erosionando nuestros valores, nuestros principios y nuestra profundidad espiritual. Y como árboles sin raíces, acabamos arrastrados por el primer viento fuerte que sopla en nuestra vida.
La prisa nos llevó a «optimizar» nuestro sueño, nuestro trabajo, nuestras relaciones, nuestra capacidad de síntesis y de escucha (basta ver a quienes piden a ChatGPT que les resuma libros o correos), nuestra forma de socializar y nuestra capacidad de disfrutar del presente.
Comemos comida rápida que destroza nuestra salud, consumimos moda rápida que destroza el planeta y convertimos todo en una versión low cost: viajes, experiencias, ocio, el amor… algo triste, insatisfactorio, vulgar y, al final, peligroso.
Somos incapaces de ver una película sin usar el móvil al mismo tiempo.
Conseguimos exactamente lo contrario a lo que buscamos con tanta prisa: perdemos más tiempo del que ganamos, porque nada sale como queríamos y la calidad de todo lo que hacemos es inferior.
No dormimos bien.
No nos relacionamos bien con los demás.
No hacemos las cosas con la calidad que somos capaces de alcanzar.
No vivimos en el ahora, sino siempre proyectados en el futuro.
No disfrutamos.
Y, al final, obtenemos cada vez menos de la vida.
Y el tiempo pasa igual, y nosotros con él, y perdemos la oportunidad de vivir de verdad, a fuego lento como una buena comida.
Recuerda que tu vida es una línea de longitud indeterminada (nadie sabe cuántos años va a vivir), por lo que tu única opción para lograr más es, de hecho, hacer menos, pero hacerlo mejor. Vive más el presente; haz que esa línea —aunque no pueda ser más larga— sea más ancha cultivando tu presencia, y no la hagas más fina, que es lo que pasa con las prisas.
Así que hoy, mi consejo no solicitado es que te tomes las cosas con calma, que no tengas prisa, porque las prisas no son buenas, y te roban lo mejor de la vida, que es ser y estar presente.
¡Enhorabuena! Has terminado de leer este artículo. La gente no suele leerlos hasta el final porque tiene mucha prisa. Y a mí me interesan las personas que SÍ leen, las que no tienen tanta prisa.
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Un abrazo virtual
—Malafama1981