Cuando menos lo esperas, la vida te vuelve a dar un golpe de realidad, a recordar que la vida es un segundo.
Por eso no podemos olvidar la importancia de cada abrazo, de cada te quiero, de disfrutar de las cosas pequeñas de la vida...
Hay amistades que sobreviven solo por la memoria y el afecto del tiempo compartido en la niñez, pero que en el presente serían imposibles de iniciar, porque ya no compartimos nada con las personas en las que se convirtieron.
(Duelos de los que no se habla mucho)
Cuando el último desaparecido sea entregado a sus familiares deberían arder las calles y exigir responsabilidades.
De esta catástrofe queda, una vez más, demostrado que los políticos y la prensa son carroñeros, sanguijuelas e incompetentes.
España somos nosotros, los de abajo.