El nombre del traductor o traductora de un libro debe figurar en la tapa no solo como un gesto de visibilización sino también como una prueba de honestidad intelectual. Quien hizo la traducción debe responder por ella. Si es buena, felicitaciones. Y si es mala, a hacerse cargo.
En español existen tres tipos de comillas:
— latinas (« »)
— inglesas (“ ”)
— simples (‘ ’)
Se recomienda usar primero las latinas y reservar las inglesas y las simples, en ese orden, para entrecomillar partes de un texto ya entrecomillado: «Ana dijo: “Vaya ‘cacharro’ compró”».
¿De verdad se puede usar el lenguaje inclusivo en cabina sin que me dificulte el trabajo? Nuestra compañera @minibego te lo cuenta en este vídeo.
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La Biblioteca Digital de la RAE ha abierto sus puertas. La Academia presenta la digitalización de sus fondos, que permite el acceso gratuito en línea a más de 4800 obras, gracias al mecenazgo de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson. Consúltelas: https://t.co/5GWBw7CJve.
Recuerde que está disponible para su consulta en línea el «Diccionario panhispánico del español jurídico» («DPEJ»), que almacena más de 40 000 entradas. Su acceso es universal y gratuito: https://t.co/cV2l5Siyq3.
Y cuando digo nuestro, digo del gremio de traductores y del público que compráis obras traducidas. Es trabajo de todo el mundo involucrado en la creación y contacto con el trabajo de traducción. No puede ser una realidad oculta con la que nos conformamos o que veamos inamovible.
No existen las traducciones buenas, rápidas y baratas. Ni las personas más veteranas y curtidas del gremio pueden hacerlo. Imaginad los novatos. Es imposible. Se pinchará siempre por algún sitio. El importantísimo trabajo de hacer entender esta realidad a los clientes es nuestro.
En giros como «así es como», «allí es donde», «entonces es cuando» o «a ti es a quien», el último elemento («como», «donde», «cuando», «quien») se escribe sin tilde. #recoFundéu
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