A pesar de ser el ecuatoriano que menos carnavalea, pasar con mis viejitos es una bendición, ellos hacen que estas fechas no sean aburridas para mi. Los amo pa y ma
me da miedo lo observador que soy, presto mucha atención a los gestos y actitudes de las personas, mi intuición me da con sacarle conclusiones a todo, parezco un loco de mierda pero es real
No conozco una sola persona que me haya querido joder y, tarde o temprano, no le haya llegado el karma. Es cuestión de sentarme a esperar y mirar como caen de a uno.
Aún recuerdo bien, el olor de tu piel y la miel de tus labios, pero tu, pero tu ya no estas y he escuchado que dicen por el barrio que no creen que vuelvas más