4.4M una declaración que no existe. Y no se puede hacer nada al respecto pq a nadie le importa solo buscan una excusa para generar odio, total después si hay alguna consecuencia piden perdón y hacen como si no pasó nada.
¿Civilización o barbarie?
La pelota no se mancha y cada cuál puede hinchar por quién quiere. Es imposible no disfrutar de las asistencias de Olise o esperar el gol de Haaland. Aunque en una situación mundial tan polarizada, atravesada por guerras, genocidios, levantamientos de masas, era impensado que todo eso no terminara colándose en este mundial de fútbol. Las y los fanáticos nos queríamos concentrar en la pelota y todo irrumpía: el maltrato histórico al equipo de Irán, la posibilidad de que juegue Estados Unidos que no le dieron a Rusia en 2022 ya que la FIFA la suspendió por la guerra con Ucrania, la discriminación hacia el árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan, la intromisión de Trump para que se retire una tarjeta roja, el técnico de la selección de Egipto blandiendo la bandera palestina, la silbatina al propio Trump el día de la final y otros hechos.
En ese contexto, que daría para horas de debate, asoló la ubicación de sectores progresistas de distintas partes del mundo, incluso de la izquierda, buscando argumentos para no hinchar -algo que nadie puede pedirles- ni apoyar a Argentina, aún después que esa bandera de “Las Malvinas son argentinas” cayera flotando sobre la cancha, sea tomada por las manos de los jugadores de la selección y llevada a las tapas de los diarios y redes sociales de todo el planeta.
Argentina estalló. No es para menos, tenemos una ocupación colonial en Las Malvinas y un presidente que admira a Thatcher. ¿Cómo no gritarlo como (otro) gol? ¿Cómo no salir a la calle y cantar contra la potencia usurpadora?
El conservador diario británico The Telegraph lanzó un ataque delirante contra la selección argentina. Tituló: “España gana el Mundial en un triunfo del fútbol sobre la delincuencia argentina”. Un diario que apoyó el colonialismo inglés. Claro, para ellos, en la vida hecha ajedrez, nunca el peón se come al rey. Tanto en los medios de comunicación de Inglaterra como en España, hubo voceros que trataron de poner a la Selección argentina como los malos de la película, como una forma de sacar el foco de la presencia, primero, colonial, y luego imperialista de esos dos países en Argentina y en América Latina. No comemos vidrio.
No solo aparecería Milei llamando “termos mononeuronales” a quienes reclaman en forma popular la soberanía, también surgiría “fuego amigo”. Acá está el problema; algunos dijeron que el reclamo por Las Malvinas “era de la dictadura”, otros se pusieron a buscar más argumentos; fueron desde que “Argentina no es un país oprimido” hasta tratar de instalar que lo único que divide el mundo es el apoyo a Palestina y que la selección española sería pro Palestina y la de Argentina, sionista.
No creo que sean casualidades. Una cosa es denunciar crímenes en otras tierras, otra es denunciar a sus propios imperialismos, colonialistas y cómplices del genocidio, que no dejaron de venderle armas a Israel porque un jugador como Yamal levantó la bandera palestina. La prueba del carácter de una persona progresista, de izquierda o socialista en un país central, es justamente esa. Ser capaces, como decía el Che, de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Pero, agrego, sobre todo en las regiones oprimidas por el país donde reside uno.
@SantiagoLupeBCN desde Barcelona escribió “La victoria deportiva de la selección española ha desatado celebraciones multitudinarias en todo el Estado. Más allá de la comprensible alegría por un éxito deportivo, el fenómeno vuelve a poner sobre la mesa el papel político que desempeña la selección en la promoción del nacionalismo español: la normalización de los símbolos del régimen del 78 (de transición pos franquista), la negación del derecho de autodeterminación de las naciones del Estado español —cuyas selecciones tienen vetada su participación en los campeonatos internacionales— y el refuerzo de un marco ideológico que blanquea el imperialismo español con un discurso "progre", al tiempo que alimenta el crecimiento de la derecha y la extrema derecha”. Y agrega sobre el Estado Español “no es el Estado amigo del pueblo palestino que se pretende vender. Si bien los gestos de algunos deportistas, como Lamine Yamal, han supuesto un importante apoyo mediático a su causa, el papel del Estado español y del Gobierno de PSOE-Sumar es bien distinto. Más allá de algunos discursos y decisiones simbólicas, el Estado español es plenamente cómplice del genocidio contra el pueblo palestino, tal y como siguen denunciando las organizaciones propalestinas en cada movilización”.
A ninguno de esos pensadores progresistas que fueron tan rápidos para asimilar a toda la Argentina al pensamiento de Milei, se les escuchó una palabra sobre los festejos del corrupto rey de España con sus princesas, ni sobre la naturalización de la existencia de esa monarquía, bastante colonialista, además.
¿Por qué me parecen tan graves esas posturas en este momento?
Porque toda América Latina está bajo un fuerte asedio imperialista, Venezuela, Cuba, la intromisión en procesos políticos y un largo etcétera. Argentina es un caso particular porque ese avance imperialista se lleva adelante con la anuencia -y promoción- de su Presidente y con la complicidad de la mayoría de los gobernadores y de sectores de la oposición tradicional del radicalismo y el peronismo. Están aplastando la más elemental soberanía: con la deuda externa, el RIGI, super RIGI, la reforma de la Ley de Glaciares, la reforma laboral que pidieron las multinacionales extranjeras. Ahora preparan una Ley de inviolabilidad de la propiedad privada, que en realidad es una ley para saquear la propiedad pública y extranjerizar nuestras tierras.
Trump quiere convertir nuestro país en un enclave colonial. Las grandes empresas del mundo entero se relamen. Y un porcentaje cada vez mayor del pueblo trabajador de nuestro país se resiste a ese destino. Es raro que se los tenga que contar yo, pero eso grandes sabiondos de la política internacional ¿no pensaron que quienes más nos opusimos a esas políticas de entrega y saqueo, al alineamiento del gobierno con Israel, hoy encabezamos las encuestas de reconocimiento público? ¿No les indica nada?
Es un gran momento para volver a discutir las categorías clásicas de imperialismo, países dependientes y tantas otras. Ante todo, es momento de no ser cínicos. Hinchen por quién quieran, esto es fútbol, pero si tienen ganas de ser parte de los gobiernos imperialistas o directamente gestionar esos imperialismos, no busquen excusas.
Algunos tenemos familiares que murieron peleando contra la ocupación colonial. Roberto Bordoy tenía 19 años, era hijo de la tía Angélica Becker, hermana de mi abuela María. Fue uno de los soldados que estaba en el Crucero General Belgrano y no volvió.
Ni olvido ni perdón para Margaret Thatcher, ni para ninguna de las acciones coloniales que están vigentes en el mundo, ni para los indignos cómplices locales.
La izquierda será antimperialista, o seguramente, no será.
Resulta bastante llamativo que algunos hablen de “los argentinos racistas” y después salgan a defender o apoyar selecciones y países cuya historia con el racismo fue muchísimo más profunda y, en algunos casos, sigue teniendo consecuencias hasta el día de hoy.
Argentina tuvo un proceso histórico diferente al de otros países. No tuvo un sistema de segregación racial institucionalizado como Estados Unidos, donde existieron las leyes Jim Crow que separaban legalmente a blancos y negros hasta mediados del siglo XX, ni un régimen de apartheid como Sudáfrica, que mantuvo una política oficial de discriminación racial hasta 1994.
Tampoco tuvo una historia colonial como las grandes potencias europeas que construyeron imperios sobre la esclavitud y la dominación de pueblos africanos. Países como Reino Unido, Francia, Bélgica o Portugal controlaron enormes territorios en África durante siglos, explotaron recursos y poblaciones enteras, y dejaron consecuencias que todavía forman parte de sus debates actuales. Algunos de esos países aún mantienen territorios de ultramar vinculados a esos procesos coloniales.
Además, la historia de esos países muestra situaciones de discriminación racial que existieron hasta tiempos muy recientes. En Francia, existieron exhibiciones humanas donde personas africanas eran mostradas como “atracciones” hasta 1994. En Reino Unido, hasta la aprobación de leyes contra la discriminación racial en la década de 1960, existían prácticas legales y sociales que permitían rechazar personas por motivos raciales, incluso con carteles como “No Blacks, No Irish, No Dogs”. Y estos son solo algunos ejemplos de una historia mucho más amplia.
Argentina también tuvo esclavitud, como ocurrió en gran parte de América, pero tuvo un proceso de abolición relativamente temprano: comenzó con la libertad de vientres en 1813 y culminó con la abolición en la Constitución del siglo XIX. Además, a diferencia de sociedades donde durante mucho tiempo las uniones interraciales estuvieron prohibidas o fuertemente limitadas por ley, en Argentina el mestizaje fue mucho más frecuente y formó parte de la construcción histórica de nuestra sociedad.
Es absurdo juzgar a un país ignorando su historia, un país que en 1853 estableció que “en la Nación Argentina no hay esclavos”, declaró libres a los esclavos existentes y prohibió la compra y venta de personas, y compararlo con esas sociedades que mantuvieron leyes de discriminación racial hasta hace pocas décadas.
Se señala a Argentina mientras se romantizan o defienden países que tuvieron apartheid, leyes raciales, colonialismo y políticas abiertamente discriminatorias, incluso con consecuencias que llegan hasta el presente.
No podés hablar por hablar, dejarte llevar por información falsa de redes y repetir discursos sin informarte de verdad.
Europa, durante siglos, creía que las bases de su superioridad como civilización descansaban, en parte, en la homogeneidad étnica/racial. Así segregaron y asesinaron a africanos, asiáticos e indígenas. Ahora, nuevamente desde un pedestal de superioridad, condenan a todo aquel que no entienda la multiculturalidad como ellos.
Si por tu historia, ubicación o lo que sea no tenes una población africana de gran volumen, sos racista. Si no le das privilegios a un grupo en específico por su color de piel o lugar de origen, también. Siguen siendo la misma basura que hace dos siglos, solo que ahora acomodaron el discurso para lavar las culpas de sus atrocidades pasadas.
Parece que en América del Sur somos colonialistas, racistas, genocidas y nazis.
O al menos eso dicen nuestros ex colonizadores los europeos quienes famosamente crearon el colonialismo, el racismo, la trata de esclavos y el nazismo, que cometió un genocidio contra 11M de personas.
Lo contradictorio no es que un tipo exitoso y con guita quiera un mundo un poco más justo sino que vos, que solo tenes a tu nombre las cucarachas qué viven en tu alacena, te alegres cuando le bajan los impuestos a los millonarios.
Algunos no tenemos agua, entonces no tengas vos tampoco. No llegamos a la universidad, entonces no llegues vos tampoco. No tenemos trenes, entonces no tengas vos tampoco. No tenemos laburo, entonces no tengas vos tampoco. No tenemos dignidad, entonces no tengas vos tampoco.