Duele muchísimo, no lo voy a negar. Pero haber llegado a otra final y dejar la vida en la cancha no se borra con nada. Orgulloso de pertenecer a este grupo que lo dió todo.
Gracias a todos los argentinos por acompañarnos durante cada paso de este Mundial. Nos hicieron sentir su apoyo desde el primer hasta el último día.
Vamos Argentina, siempre 🇦🇷
Le reprochan a los jugadores argentinos haberle dado la espalda a la coronación de los campeones del mundo. Maleducados y malos perdedores es lo menos que dicen en la prensa europa y también la estadounidense, parte de la narrativa instalada en el último tiempo, la que ahora los lleva casi a hablar de civilización o barbarie.
Este video lo tomé yo desde la tribuna de prensa. Se los regalo. Lo que vi fue a un grupo de jugadores heridos, con Lionel Messi al frente, de cara a sus hinchas. La coronación, que es hermosa para los campeones (España es un gran y justo campeón) y será inolvidable para Rodri y los suyos y para los hinchas, es una gran puesta televisiva. Ocurre en una porción del campo, de espaldas a más de la mitad del estadio. Y diría que es hasta lógico que así sea (luego, para eso, tenemos la vuelta olímpica). Nadie sabe qué hicieron los franceses en Qatar. Tampoco Argentina reclamó nada. No se reclama pleitesía a los perdedores porque ya bastante tienen con ser perdedores.
El fútbol en la Argentina es de los jugadores y su gente, mucho más que de los protocolos y la televisión, que también existen, por supuesto. Los jugadores argentinos fueron a ponerse de frente a su hinchada. El fútbol en Argentina es más colectivo de lo que creen conocer los cronistas del New York Times o los intelectuales europeos que se asoman a este deporte cada cuatro años.
Hablan de Argentina como individualidad -en contraposición al equipo España- porque no deben haber visto jugar un partido de esta selección en los últimos años. Sólo el que vio lo que armó Lionel Scaloni con Argentina sabe que hizo lo contrario a la idea de que solo sea Messi. Potenció a un equipo, a sus jugadores, a futbolista que podían ser comunes y que se convirtieron en estrellas. Scaloni formó futbolistas de selección. Argentina fue un equipo. No mostró lo mejor en este Mundial y, sin embargo, llegó a la final.
Esos jugadores argentinos tenían la medalla del segundo puesto colgada. Faltarle el respeto a España era sacársela. No me interesa defender todo, no me gustó nada ver a Paredes pelearse en la mitad de la cancha. Somos muchas veces también insoportables y cancheros. Pero, ¿leyeron algún escándalo por el sopapo que Bellingham le pegó al Colo Barco? Ahí estaban entretenidos porque los jugadores mostraron una bandera que reivindica a las Islas Malvinas. Porque cuando ganábamos también éramos los malos.
Somos diversos. Hay de todo. Nosotros también somos Scaloni yendo a calmar a todos. También somos Messi levándonos en la tristeza para abrazar a Yamal. No nos van a hacer creer lo que ustedes quieren creerse. Yo también, como esos jugadores, me hubiera ido a abrazar con los míos, y no estar escribiendo esto en un departamento de Nueva York.
En 2009, el famoso apneísta italiano Enzo Maiorca estaba explorando las aguas de Siracusa con su hija Rossana cuando sucedió algo inesperado. Mientras descendía a las profundidades, Enzo sintió un leve golpe en la espalda. Se giró, esperando ver una curiosa criatura marina, y se encontró con un delfín que intentaba llamar su atención con urgencia. Sin dudarlo, el delfín se sumergió más profundamente. Enzo lo siguió. Unos 15 metros más abajo, descubrieron un segundo delfín, enredado sin remedio en una red de pesca abandonada. Luchaba por respirar. Enzo rápidamente le pidió un cuchillo a su hija. Juntos, trabajaron con rapidez y cuidado para cortar la red y liberar al delfín. En el momento en que se liberó, emitió un sonido que Enzo describiría más tarde como “casi humano: un grito de alivio”. Al salir a la superficie, se dieron cuenta de la urgencia del rescate: la delfín estaba preñada. Momentos después, dio a luz en mar abierto. El delfín macho nadó alrededor del lugar y luego se acercó a Enzo. En un gesto que pareció profundamente intencional, le rozó suavemente la mejilla con el hocico, como un beso de gratitud, antes de desaparecer en el azul con su nueva familia. Reflexionando sobre la experiencia, Enzo dijo: “Hasta que el hombre no aprenda a respetar y comunicarse con el mundo natural, nunca podrá comprender verdaderamente su lugar en esta Tierra”. La naturaleza siempre tiene algo que decir, si decidimos escuchar.
Cuando Pinky decidió escribirle a Santa 🎅🎄:
Querido Papá Noel, este año no deseo regalos para mí.
Solo quiero contarte algo sobre mi gran amigo Cerebro.
Es un alma buena, trabaja duro y sueña con mejorar el mundo.
Pero, aunque lo intenta una y otra vez, sus planes siempre fallan. No se rinde nunca, pero sé que debe ser difícil para él.
Así que te pido esto, Santa:
cualquier regalo que pensabas dejarme… entrégaselo a mi mejor amigo, Cerebro.
Con cariño,
Pinky
P. D.: ¿No tendrás por ahí, en esa enorme bolsa mágica… el mundo entero? 🥹