Muchas veces no quiero que llegue el domingo, porque los domingos tienen esa forma silenciosa de recordarte todo lo que duele… lo que no fue, lo que perdiste, lo que aún pesa.
Es domingo, mi corazón está tranquilo, no tengo rencor con nadie, solo estoy viviendo mi vida enfocada en mí, alejada de problemas y de todo lo que no sume, todo está bien