Crónicas de un votante promedio:
Castigaron en las urnas a un partido porque, estamos de acuerdo, no hizo las cosas bien, pero sobre todo porque sucumbieron al miedo. Les vendieron el fantasma del “comunismo” y lo compraron con los ojos cerrados, sin darse cuenta de que la pesadilla que temen es, irónicamente, la realidad que ya habitan.
Es paradójico sentir terror a un sistema “opresor” cuando vives con quince personas en la misma casa, compartiendo el mismo paste para bañarte y viajando hacinado con otros cincuenta en un “rapidito”. Es absurdo temerle a la escasez cuando el doctor te programa una cirugía para dentro de dos años, si es que tienes suerte. Estas carencias no nacieron ayer; son la herencia de décadas de abandono.
Ustedes han vivido bajo las carencias que le atribuyen al comunismo durante años, solo que les convencieron de que esto tenía otro nombre. Que puedas ir al mall a comprar productos importados no significa que tengas calidad de vida. Les vendieron una narrativa de libertad que solo existe en las vitrinas, y ahora, voluntariamente, compran el discurso de un partido que ya demostró con creces que el pueblo no es su prioridad.
Honduras tuvo la oportunidad de oro —esa misma que aprovechó El Salvador— de elegir un camino distinto, y se la negaron a sí mismos. Prefirieron creerles a los políticos que les negaron auxilio en la pandemia mientras vendían el país a pedazos. Prefirieron seguir a líderes religiosos cuyos principios se tambalean al ritmo de los cheques que reciben del poder, y decidieron “informarse” a través de noticieros que no son más que portavoces pagados.
La sentencia de la indiferencia
Permitieron que les impusieran un presidente en lo que será recordado como la elección más fraudulenta, viciada y oscura de nuestra historia. Y lo peor no fue el fraude, sino su silencio. No movieron un dedo para impedirlo.
Por eso, hoy no hay espacio para el lamento. Tendrán las autoridades que eligieron y la miseria que aceptaron; no tienen derecho a quejarse. En unos años, cuando seamos el caso de estudio en alguna universidad extranjera sobre cómo una nación decide suicidarse lentamente, el mundo leerá nuestra historia. Pero ustedes no la leerán, porque estarán demasiado ocupados sobreviviendo a las consecuencias de su propia cobardía y falta de memoria. Disfruten su elección, porque el hambre que viene lleva sus propias firmas.
@lusuaarezz Algo parecido a lo que yo hacía con mi familia, excepto que ahora que mi mamá murió solo me quedan los recuerdos... disfruta tus padres! Saludos
Antes creía que el duelo era llorar, pero es algo mucho más cruel.
El verdadero duelo es comer sin hambre, es reír sin estar feliz, es despertar sin ganas de seguir adelante.
@holasolprieto 34 años, apenas me he decidido a tenerlos espero y todo me salga bien... porque no los tuve antes? Que se yo carrera, casa, trabajo en fin...