Mujer, antes de buscar amor en alguien más, empieza contigo. Quiérete como eres: tu cuerpo, tu historia y tu manera de enfrentar la vida. Cuando te eliges sin pelearte contigo, el amor deja de ser algo que te falta y se vuelve algo que compartes, no algo que te rescata.
Les juro que el hombre que de verdad las ama se convierte en el ser más servicial, atento, detallista, amoroso y respetuoso del mundo. Si le comentas un problema, va a hacer todo lo posible por solucionarlo, te hace la vida más fácil, más feliz. Si no cambia, es porque no quiere.
Cuando haya terminado la tempestad, fíjate quién sigue a tu lado, quién preguntó cómo estabas o si necesitabas algo. Revisa bien el teléfono para dejar claro quién llamó, quién escribió y quién no. Así sabrás quiénes dijeron que estarían contigo en las malas y lo cumplieron.
Queridos, estos momentos de adversidad siempre actúan como un filtro, porque revelan la verdadera naturaleza de nuestras relaciones. Los tiempos difíciles son un espejo que no miente y muestra claramente quiénes valoran nuestra compañía y bienestar a pesar de estar mal. No es solo una cuestión de recordar quién estuvo físicamente presente, sino quién te brindó su apoyo emocional genuino, quién extendió una mano cuando tu mundo parecía desmoronarse.
No podemos olvidar que la amistad y la lealtad son piedras angulares de la vida, pero, a menudo, estas cualidades se proclaman con facilidad, aunque solo se comprueban en los momentos de adversidad. Es muy fácil declararse amigo y estar presente en momentos de alegría y celebración. Sin embargo, el verdadero testamento de la amistad se manifiesta cuando todo va mal, cuando la presencia y el apoyo requieren más que solo palabras.
Este año me revolcó de todas las maneras posibles, me sacó de lugares donde me quería quedar toda la vida, me alejó de personas de las que jamás imaginé, tuve pérdidas, y meses en los que sentí un dolor desgarrador que no se apaciguaba, pero aquí estoy, y me felicito por eso🙌🏻