Los hipopótamos de Colombia, aunque en realidad son herencia del narcotraficante Pablo Escobar, son noticia en todo el mundo.
Es que suena difícil hablar de aplicar la eutanasia a 80 animales de esta magnitud, especialmente porque están sanos y no deberían ser lastimados. Pero, la situación no es tan fácil.
Por décadas, estos hipopótamos han estado en libertad en un ambiente al que no pertenecen. Es lamentable que hayan tenido que pasar tres décadas para que se le busque una solución al aumento de esta población.
El depredador de este tipo de animales es el ser humano, así que a este gobierno o al que viene le tocará solucionar este problema.
Ninguno de los países contactados (México, Filipinas, Perú, India y Sudáfrica) los quiso recibir en un zoológico o un santuario.
El gran desafío es que si no se controla esta población de hipopótamos pueden llegar a incrementar en más de 80 ejemplares por año, según estudios del Instituto Humboldt y la Universidad Nacional, con impacto en los ecosistemas y riesgos para las comunidades que los rodean.
¿Qué nos queda?
¿Qué hacemos para evitar la crueldad del exterminio y asegurarnos de que no invadirán todo lo que tienen a su paso si se siguen multiplicando?
¿Alguien tiene una solución salomónica?
@lunadavid Sin control me parece sinceramente el salario de los congresistas como tú. Soy indígena zenú y gracias a esos recursos sin ningún tipo de control hoy soy profesional y proximamente especialista. Tu la tienes fácil hablando desde el privilegio.